El desayuno es, para muchas personas, la comida más importante del día. Suele ser el momento de la jornada donde más cargan de diferentes alimentos su organismo. Se puede apostar por un café, por un yogur con cereales y fruta, por tostadas con huevo y aguacate... Las opciones son variadas y todas deliciosas. Y a criterio de la mayoría, saludables. Sin embargo, hay muchas personas que se equivocan. Y que creen estar desayunando de una manera sana, pero en realidad se están equivocando. Por ello, algunos expertos se han adentrado en la corriente de intentar cambiar esa percepción. De organizar los productos que forman parte de muchos desayunos en saludables y no saludables. Uno de los especialistas más activos es Diego Suárez, experto en longevidad y defensor de la corriente de que lo que comemos marca el ritmo al que envejecemos. Porque muchas veces, para vivir más y mejor lo único que necesitamos, o lo primero que necesitamos, son consejos nutricionales claves. Y, en este caso, orientación para hacer del desayuno una comida verdaderamente sana. «Hay tres desayunos que son los peores que puedes comer y lo peor es que cada mañana se lo dan a sus hijos», critica Diego Suárez, quien valora negativamente aquellas personas que desayunan de manera incorrecta y que, además, repiten ese mismo error con los pequeños de la casa. Uno de los casos más impactantes tiene que ver con un producto que está en un elevado número de dietas de personas que creen estar adoptando hábitos saludables: «La granola o cualquier tipo de muesli de esos que están inventando por ahí que están podridos de azúcar. Te va a provocar un pico brutal de glucosa y a las dos horitas ya estás buscando café o algo dulce». Sin embargo, no es el único producto que se convierte en un falso amigo de los desayunos equilibrados. Hay otros alimentos que, además, están muy presentes en las familias con hijos que deberíamos mantener lejos aunque no lo sepamos: «Los cereales que son maíz inflado y azúcar. Esta fue la primera comida procesada que inventaron los hermanos Kellogg's». Lo mejor de todo es que este producto nació como un ejemplo de desayuno saludable según este especialista: «Su principal objetivo no era comercial, era purificar el cuerpo y reducir los impulsos sexuales en una dieta sin carne y sin grasa rica en carbohidratos». Pero sentencia: «El mayor veneno que puedes consumir». Y para finalizar se queda con otro de los alimentos estrella en muchos desayunos familiares. «Y por último, las galletas. Cualquier tipo de galletas. Son perfectas como desayuno si lo que quieres es crear inflamación y tener el hígado graso y una dependencia brutal del azúcar». Quizás después de escuchar esto en muchas casas empiezan a desaparecer esos desayunos cuya base son leche con galletas. Tal y como afirma Diego Suárez, muchas personas están cometiendo errores sin saberlo. Y eso es lo más grave. «Muchos creen que empiezan bien el día, pero granola, cereales y galletas no son desayunos saludables. La ciencia demuestra que estos ultraprocesados provocan picos de glucosa e insulina, seguidos de bajadas bruscas que generan hambre, cansancio y falta de concentración pocas horas después». Y, sobre todo, el fallo más grave es repetir nuestros errores con los más pequeños de la casa. «En niños, este tipo de desayunos se asocia con peor regulación del apetito y mayor riesgo metabólico». Echada la reprimenda, este experto en envejecimiento aporta algunas soluciones para empezar a cambiar los hábitos del desayuno. «Reemplaza esta comida basura por comida real. Huevos, aguacate, bacon que no sea procesado... ». «Por favor, que sea natural, pero un desayuno que te dé energía de verdad. Cambiar estos productos por desayunos saludables basados en comida real mejora la saciedad, la energía y el control glucémico desde la mañana».