Muchos de los problemas de conducta tienen su origen en una mala comprensión del animal y de sus necesidades biológicas. El educador canino Hugo Fernández pone el foco durante una entrevista en el pódcast 'Seres Mortales' en los errores más frecuentes que cometen los dueños de perros en entornos urbanos, y defiende respetar sus ritmos: más calma, vínculos sociales estables y menos actividad forzada para favorecer su equilibrio. En España, donde hay cerca de 10 millones de perros y uno de cada cuatro hogares convive con una mascota, el experto advierte de que la convivencia no siempre se gestiona de forma adecuada. El divulgador, con experiencia tras trabajar con miles de perros, señala que uno de los fallos más graves es adaptar al animal a un ritmo de vida urbano sin tener en cuenta su naturaleza. «Pensar que un perro con 20 minutos de paseo puede tener las necesidades cubiertas es criminal», afirma en la entrevista, en la que ahonda que la falta de estímulos y actividad, genera lo que define como «bombas de relojería» que acaban manifestándose en problemas físicos o de comportamiento. Entre los síntomas más habituales, el educador destaca la ansiedad por separación, los ladridos constantes, la reactividad o la destrucción de objetos. Sin embargo, insiste en que estos comportamientos no son el problema en sí, sino la consecuencia de una mala gestión emocional, rutinas inadecuadas o incluso dolencias físicas no detectadas. Otro de los aspectos que critica en el pódcast es la tendencia creciente a humanizar a los perros. Para Fernández, tratar al animal como si fuera una persona supone una forma de maltrato encubierto. «Respetar su naturaleza y su función es clave para su bienestar», sostiene, subrayando la importancia de entender su lenguaje y sus formas de comunicación, mucho más complejas de lo que se suele creer. El experto también advierte de que no todos los perros tienen las mismas necesidades. Factores como la raza, la genética, el nivel de actividad o incluso el entorno familiar influyen directamente en su desarrollo y comportamiento. Por ello, elegir un perro no debería responder únicamente a modas o impulsos, sino a una reflexión consciente sobre el estilo de vida del propietario. Asimismo, cabe recordar que tener una mascota implica responsabilidad, tiempo y un coste económico sostenido. La educación, el entorno y los cuidados básicos son determinantes para garantizar una convivencia equilibrada y evitar problemas futuros.