Ángela de Solís Beaumont y Téllez-Girón, XVII duquesa de Osuna, ha fallecido en Madrid este martes 7 de julio a causa de una enfermedad. Esa misma tarde se celebró una misa en el tanatorio de San Isidro de Madrid, donde sus familiares y allegados pudieron darle un último adiós. Con su fallecimiento a los 76 años desaparece una de las máximas figuras de las casas nobiliarias más importantes de la historia de España junto con Alba, Medinaceli y Medina-Sidonia. Ángela de Solís Beaumont heredó el ducado de Osuna en 2015, tras la muerte de su madre, Ángela María Téllez-Girón y Duque de Estrada, convirtiéndose así en la máxima autoridad de una estirpe cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. La familia alcanzó su máximo esplendor durante los siglos XVII y XVIII, llegando a reunir cerca de cuarenta títulos nobiliarios. El más importante, el ducado de Osuna, otorgado por Felipe II en el siglo XVI al señor de Osuna Pedro Téllez-Girón, y dotado de «grandeza inmemorial», el máximo nivel nobiliario. Además la familia posee un extraordinario patrimonio artístico e histórico . Entre los bienes más representativos que ha logrado conservar destacan el castillo de Espejo, en Córdoba, así como los palacios del siglo XVI situados en La Puebla de Montalbán (Toledo), donde además poseen una finca, y el palacio sevillano de la plaza de Jesús de la redención. Este último se convirtió durante años en uno de los escenarios más exclusivos de la Feria de Sevilla, al acoger una tradicional recepción a la que asistían destacadas figuras de la aristocracia. Una notable lista que, sin embargo, nunca convirtieron en personaje mediático a esta discretísima sevillana de fuerte personalidad, que siempre huyó de la prensa rosa, por lo que apenas se conocen detalles de su vida. Nacida en el seno de una de las familias aristocráticas más reputadas del país, Ángela de Solís-Beaumont era hija de Ángela María Téllez-Girón y de Pedro Solís-Beaumont y Lasso de la Vega, miembro distinguido de esta familia emparentada con los marqueses de Motilla. En 1973 contrajo matrimonio con Álvaro de Ulloa y Suelves, conde de Adanero y marqués de Castro Serna. El enlace estuvo apadrinado por don Juan, conde de Barcelona y padre del rey Juan Carlos, lo que convirtió la ceremonia en un acontecimiento de gran relevancia . De esa unión nacieron sus dos hijas: Ángela María, duquesa de Gandía y marquesa de Peñafiel, y María Cristina de Ulloa y Solís-Beaumont. duquesa de arcos y marquesa de Jarandilla, quien desempeñó el cargo de decana de la Diputación de la Grandeza hasta el pasado mes de marzo. Tras su divorcio, Ángela de Solís Beaumont volvió a casarse en dos ocasiones más. Primero, con José Antonio Muñiz Beltrán, cuyo matrimonio se rompió al volver de la luna de miel . Años después con Pedro Romero Solís-Beaumont, hijo del marqués de Marchelina. La pareja no tuvo descendencia y la relación también terminó en divorcio. La sucesión de la Casa de Osuna queda ahora en manos de su hija mayor, Ángela María de Ulloa y Solís-Beaumont, quien está llamada a asumir la jefatura del histórico ducado, dando continuidad a un linaje que ha desempeñado un destacado papel en la historia de la nobleza española. Es, además, condesa de Ureña , título que tradicionalmente ostentan los primogénitos de la Casa de Osuna desde hace siglos.