Estados Unidos quiere tener controlado su espacio aéreo y lo va a hacer con este sistema inmenso: podrá detectar todos los drones

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El campo de batalla moderno ha cambiado de forma irreversible y el Pentágono ha tomado nota de ello. La proliferación masiva de vehículos no tripulados exige una respuesta industrial a una escala sin precedentes. Para satisfacer esta necesidad crítica, la empresa tecnológica Echodyne ha inaugurado una nueva planta de fabricación de radares en el estado de Washington.Las instalaciones, ubicadas en la localidad de Woodinville, representan una inversión directa de 40 millones de dólares y ocupan más de 8.000 metros cuadrados de superficie. El objetivo principal de la compañía estadounidense pasa por multiplicar exponencialmente la creación de sistemas de detección de amenazas aéreas a baja altitud.Según detalla un informe publicado por el portal especializado Interesting Engineering, este complejo industrial alcanzará una producción anual de 30.000 radares, lo que equivale a ensamblar unas 2.500 unidades cada mes. Este ritmo de fabricación busca abastecer tanto a las agencias gubernamentales de defensa de Estados Unidos y sus aliados como a los operadores de infraestructuras críticas que necesitan vigilar sus cielos de forma ininterrumpida.La clave de la nueva defensa antiaéreaLa tecnología que saldrá de estas líneas de montaje huye del radar convencional de barrido mecánico. Echodyne ha patentado el sistema MESA, una arquitectura que permite dirigir los haces de detección de forma electrónica sin necesidad de utilizar miles de desfasadores tradicionales.Este diseño simplificado utiliza materiales estándar y procesos comerciales que reducen drásticamente el tamaño, el peso y el coste del equipo. Los radares resultantes, algunos del tamaño de un libro o de una pequeña maleta, son lo suficientemente compactos como para integrarse en vehículos blindados o sistemas portátiles, manteniendo una precisión absoluta al identificar objetivos en movimiento.El director ejecutivo de la compañía, Eben Frankenberg, fue tajante sobre la urgencia de este despliegue industrial. El directivo aseguró que 'la única forma de defenderse contra un ataque masivo es con masa', en referencia a la necesidad imperiosa de equipar cada unidad de combate con capacidades de detección autónomas frente a los enjambres de drones baratos y letales.El impacto de Ucrania en la industria militarEl conflicto en Europa del Este ha servido como un inmenso laboratorio de pruebas para la guerra moderna. El uso de millones de drones en el frente ucraniano ha acelerado las compras de sistemas de defensa en todo el mundo. De ahí que gobiernos y fuerzas armadas exijan ahora entregas inmediatas para proteger sus posiciones tácticas.La nueva planta de Washington cuenta con una distribución modular que permite adaptar las líneas de montaje a diferentes productos y futuras actualizaciones tecnológicas. La empresa prevé crear más de cien nuevos puestos de trabajo de forma inmediata, con la posibilidad de llegar a los doscientos cuando la fábrica opere a su máxima capacidad.La amenaza no se restringe al ámbito estrictamente militar. El crecimiento de la economía de baja altitud exige sistemas de monitorización del espacio aéreo para operaciones comerciales. A ello se suma que la vigilancia de fronteras, la protección de bases estratégicas y el control de vuelos dependen directamente de esta nueva generación de radares compactos que Estados Unidos acaba de empezar a fabricar en masa.