Los octavos de final entre Portugal y España terminaron con el triunfo de la selección de Luis de la Fuente y con un breve choque entre dos futbolistas, Rodrigo Hernández y Bernardo Silva, que hasta hace unos días eran compañeros en el Manchester City, antes de que se conociera el fichaje del portugués por el Real Madrid.Y es que el partido tuvo emoción hasta la última jugada, cuando el ahora centrocampista blanco tuvo en sus botas (o mejor dicho, en su cabeza) la posibilidad de mandar el partido a la prórroga y de mantener a Portugal con vida en la eliminatoria. Bernardo Silva saltó a rematar un balón que se marchó por muy poco por encima de la portería de Unai Simón, momento en el que toda la Roja respiró de alivio.Debido al esfuerzo en el remate, que el partido estaba a punto de acabar y que Bernardo vio como la última esperanza se le escapaba de las manos, el centrocampista acabó tendido en el suelo, lamentándose. En ese momento y fruto de la adrenalina y la emoción del momento, Rodri, comenzó a celebrar que la pelota se hubiera marchado lejos de la meta de España, dejándose llevar un poco de más y agitando el puño mientras celebraba en la cara de su ahora excompañero, que seguía tumbado en el césped. Este gesto le sentó fatal a Bernardo Silva, que se levantó como un resorte y fue a recriminarle su comportamiento al balón de oro español, que intentó apaciguar la situación con una caricia en la cabeza y, al ver que eso no bastaba para calmar a Silva, el futbolista comenzó a alejarse de la escena, en la que intervinieron Unai Simón y otro antiguo compañero de ambos, Aymeric Laporte, que terminó de poner paz entre ambos.Rodri pide perdónTras el encuentro, ya con los ánimos más tranquilos, Rodrigo admitió su error: "Me he equivocado porque lo he celebrado cuando él había fallado. Le he pedido disculpas inmediatamente pero se queda ahí por la confianza que tenemos y ya está", comentó en zona mixta Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.