Me recuerda Bárbara Arena uno de los momentos definitorios de Carmina Ordóñez, diva de divas. En uno de esos platós de televisión a los que la Ordóñez iba a llevárselo crudo, Karmele Marchante se enzarza con ella: “Es que yo, Carmen, nunca te vi trabajando”, le suelta. Y Carmina, abofeteándose el pelo: “Ni me verás”. Me recuerda de forma instantánea a otro fulgurante instante, este más famoso protagonizado por Lola Flores. Un periodista le preguntó si sabía inglés y La Faraona, estupefacta, contestó: “No, ni Dios lo permita”. En fin, hay asuntos que aparentemente pueden estar muy bien, como trabajar y saber idiomas, pero si uno se conoce lo suficiente sabe de qué puede prescindir. A cuento de qué va currar Carmina Ordóñez Dominguín con esos apellidos (“a mí plim, soy Ordóñez Dominguín”) y por qué va a tener que hablar Lola Flores inglés si la entendía medio planeta con un berrido. Seguir leyendo