Edición original: Eiyuu Kikan (英雄機関) (Shueisha, 2024)Edición nacional/España: Hero Organization (Norma Editorial, 2026)Guion: SAIKAWA Kei.Dibujo: TAKAHASHI Akira.Formato: B6, rústica con sobrecubierta. 200 páginas. 9€¿Hasta donde llegarías por ser un héroe para tu hijo?Sabemos que aquí, en nuestro país, el género mecha -robots gigantes tripulados por personas-, ya sean Super Robots -Mazinger, Getter o G Gundam- o Real Robots -Gundam, Votoms, Code Geass-, no es algo muy famoso y solicitado, aunque poco a poco, gracias a los acuerdos del país nipón con plataformas, podemos ir viendo más del género. Incluso ha vuelto a editarse clásicos como la propia Gundan The Origin -reimaginación de la serie original a cargo de su ilustrador YOSHIKAZU Yasuhiko-, Nadesico o Patlabor, que en su momento se quedó inédita en nuestro país.Por eso sorprende y se agradece que Norma intente levantar un poco el cotarro trayendo una serie de mechas más moderna, con influencias en varios tipos de series y que es algo totalmente conocido y distinto.De eso va esta obra, Hero Organization, del año 2024, con seis tomos actualmente en su país de origen y la primera serie donde este dúo de autores, SAIKAWA Kei -al guion- y TAKAHASHI Akira -al dibujo con asistentes y ayudantes varios-, nos lleva a la mitad del siglo XXI para contarnos una historia de mechas, invasiones, un padre corriente y moliente y su pequeño hijo.Sí, padre e hijo, haciendo hincapié en la crianza del mismo. Un pequeño genio informático al que le encantan los robots que salvan el día a día en el espacio contra una raza de monstruos espaciales, al más puro estilo de los enemigos de Shin Getter Robot o Gunbuster. Su padre, que no destaca en nada, así se lo hacen saber varias veces, se dedica a crear esos mobile suits como uno más en la cadena de mando, subcontratado por otra empresa que, a su vez, está contratada por otra, lo típico en nuestro mundo, vamos.Esa muestra de realidad la vamos a ver muy a menudo mientras avanzamos en la historia, todo el rato dándonos una sensación de familiaridad, aunque la historia sea de robots y monstruos espaciales. Pero si los cambias por soldados, armas de fuego y otros militares enemigos de los que no sabes nada, tendrías lo mismo, solo que, claro, menos atrayente para según qué gente.Ryu no puede evitar ver a su hijo Leo como una figura que en el futuro será importante; lo protege y no lo suelta, pareciendo un padre que se parasita sobre el mismo, pero nada más lejos de la realidad. Más bien tiene miedo a todo al estar viudo, tener un trabajo en el que no es nada y él mismo tampoco. Ver que tiene algo en lo que destaca hace reflotar esos miedos e inseguridades. Saikawa nos retrata eso sin medias tintas y Takahashi, al dibujo, sabe reflejarlo, aunque en ocasiones abuse un poco de caras de humor que no vienen mucho a cuento o haga énfasis en las mismas de manera dramática de más.Por azares del destino, Ryu es escogido por el gobierno, que se dedica a lanzar proclamas y anuncios, como vamos viendo de fondo en el día a día de nuestro protagonista, para captar civiles para la guerra. Saben que él no es nadie destacable, es un currito más, pero casualmente eso es lo que le hace especial a él y a muchos, y si se convierte en un héroe hará que mucha gente se instruya en el ejército, ya que cada vez hay menos hijos de militares y, a día de hoy, cualquiera es apto.Ya sabéis por dónde va la crítica de Saikawa, ¿no? Y más viendo que la reciente primera ministra japonesa quiere volver a tener el ejército en Japón y que no sea solo para ayuda humanitaria. Si algo ha caracterizado siempre al género mecha desde que Tomino creó Gundam o incluso trabajando con el legendario Takahashi Ryosuke en Raideen antes de que este crease Votoms son series con una política altamente antibelicista. Siendo personas que han vivido la posguerra, como Tezuka o Miyazaki, entre otros, aunque a día de hoy ese mensaje se ha diluido y se han romantizado los propios mechas.Saikawa no olvida ni una ni la otra. A pesar de ser muchísimo más joven que los antiguos creadores, sabe usar su denuncia de otra forma para llamar la atención: que no se olvide que esto es una guerra, no es buena, desgasta, no es especial, la gente es carne de cañón, tú mueres y habrá detrás más como tú. Si maquillamos todas las cosas, sois reemplazables mientras los de arriba siguen a lo nuestro. Eso nos lo representa muy bien el guionista y el dibujante a partir de la mitad del tomo hasta el final, con un giro que rompe los esquemas y deja con ganas de seguir leyendo.En el apartado artístico, Takahashi es un buen narrador. En este primer tomo de momento no se hace mucho énfasis en la acción, sino en las sensaciones de nuestro protagonista, cómo vive todo el follón en el espacio y su ánimo respecto a todo ello, lo que está viendo y padeciendo, sin dejar atrás la luminosidad que representa su hijo Leo. Sí hay zonas comunes del shōnen con momentos un poco forzados de ánimo y sobrellevar todo, pero son contados y se pasan rápido para ir enseguida a lo importante.Los diseños de los mechas pueden recordar a Gurren Lagann e incluso a uno de los villanos recurrentes de la antigua y olvidada serie The Big O. No son los típicos. Quizás en la creación de personajes es donde flaquea más porque sus diseños son un poco destacables, muy vistos pero, como digo, casa muy bien con lo que nos cuenta el guionista.En definitiva, un buen comienzo que deja con ganas de más. Su denuncia a los gobiernos, las guerras a las que nos arrastran, la manipulación y un poquito de mechas hacen que, por lo que se atisba, parece que Saikawa va a hacer una mezcla de Code Geass y Gundam Witch, ambas series escritas por el guionista Ichiro Okouchi.Respecto a la edición de Norma tenemos el típico mnaga en formato tankōbon con sobrecubierta, bien editado, sin problemas de desprendimientos, bien reproducido, con buena traducción y sin problemas palpables en la edición impresa, de momento.Lo mejor• La llegada de más obras del género a nuestro país.• Buena denuncia antibelicista como antiguamente.• La relación padre e hijo esta bien llevada.Lo peor• Diseños de personajes en ocasiones simples.