Las olas de calor causan este verano miles de muertes en Europa, que mira hacia España para ver 'cómo lo hace'

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"Alemania cifra en más de 5.000 las muertes por la ola de calor en junio" (El País). "Casi mil muertos por calor en junio y más de 100 en lo que llevamos de julio: España afronta su segunda ola de calor con temperaturas de hasta 43,5 grados" (Infobae) o "Francia: ola de calor deja más de 2.000 muertes adicionales en una semana" (France 24)... son solo algunos de los titulares que estos días se han podido leer en la prensa relacionados con las dos olas de calor que, en mayor o menor medida, han sacudido a la mayor parte de Europa a finales de junio y casi todo lo que se lleva del mes de julio.Si es un tema que preocupa en España, en países centroeuropeos lo hacen incluso en mayor medida, porque entienden que se trata de fenómenos relacionados con el calentamiento global y el cambio climático y que tienen que comenzar a trabajar porque van por detrás precisamente de países como España, mucho más acostumbrados al calor y sus efectos.Por ejemplo, El Instituto Robert Koch (RKI, por sus siglas en alemán) ha realizado un estudio en Alemania acerca de los fallecimientos relacionados con la ola de calor. La gran mayoría de estas muertes, cerca de 4.300, se produjeron entre personas mayores de 75 años con enfermedades anteriores, además fallecen más mujeres que hombres, aunque este dato no tiene demasiado valor ya que hay que tener en cuenta que las mujeres son más numerosas a esta edad. Si hay un claro corte a partir de los 75 años, el estudio recoge que vuelve a haber otro con las personas que han cumplido los 85 años. "En muchas residencias de ancianos, sin aire acondicionado ni ventiladores, la temperatura superó algunas noches los 30 grados", afirma Telecinco, a partir del citado estudio de este instituto de salud pública. También es clave la existencia en este colectivo de personas con enfermedades cardiacas, pulmonares y renales, que se ven agravadas por los efectos del calor.La alerta de la OMSLa Unión Europea (UE) ha señalado que el pasado mes de junio ha sido el más caluroso en Europa occidental desde que se tienen registros, con una temperatura media de 20,7 grados. Pese a este hecho y aunque ya se han producido varios episodios similares en los últimos años, Europa carece de un plan específico contra el calor, según ha alertado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si el análisis se hace por estados, menos de la mitad cuenta con un plan nacional de acción para la salud ante el calor, que permitiría una respuesta planificada de los sistema sanitarios evitando que se desborden y teniendo en cuenta que estar preparados se considera fundamental.Precisamente desde Alemania o Chequia, pero también desde Francia o Bélgica, se ha echado un vistazo hacia España –con una mortandad significativamente menor, con temperaturas más altas y habitualmente durante más tiempo–, a fin de extraer conclusiones que puedan ser útiles en sus países. De entrada, en España existen desde hace más de veinte años distintos planes nacionales de actuaciones preventivas, lo que permite lanzar alertas muy rápidamente y activar protocolos que detienen trabajos al aire libre (sobre todo en construcción y agricultura) para evitar golpes de calor. Esto es así, pero al final, es un hecho que la población residente en España está más adaptada cultural y fisiológicamente a los veranos extremos en comparación a los habitantes del centro y el norte de Europa, por la sencilla razón de que el cuerpo humano se adapta mejor si expone de manera progresiva a climas cálidos.Y, por supuesto, están las persianas, que no tienen muchos países nórdicos para así facilitar el aprovechamiento de la luz. Las persianas, la orientación de la vivienda y el uso de materiales aislantes son más determinantes en España que en otros países ante el calor. Por último, como no podía ser de otra manera, ABC recuerda que el uso del aire acondicionado en España está mucho más extendido que en los países del norte. Son, a veces, cuestiones un tanto de perogrullo, pero que cualquier español ha podido comprobar estando de turismo en Europa central o incluso en países como Francia o Italia, en los que, aunque también haga calor, lo del aire acondicionado no es lo mismo...