María (32 años) vive aislada en el bosque restaurando una casa abandonada y depende del clima para conseguir electricidad: tampoco "tengo agua caliente"

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María, de 32 años, cambió la vida urbana por el aislamiento en un bosque asturiano, donde restaura en solitario una casa abandonada y apuesta por una forma de vida completamente autosuficiente, guiada por el sonido del agua que cae por una de las cascadas de la zona, que es la que le llevó a descubrir el que es su nuevo hogar.Seguir leyendo....