Germán Carrasco: un regalo para el Sagrado Corazón de Los Palacios y Villafranca

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Como el Guadiana, pudiera parecer que la Iglesia católica anda de capa caída si se miran las cifras de asistencia a las misas o los números de las bodas, pues cada vez se casa más gente por lo civil. Pero, igual que el Guadiana, también parece una institución caudalosa si se miran otras cifras, como las de tanta juventud comprometida de súbito con las cofradías o tantas otras personas empeñadas en ayudar a los más desfavorecidos desde organizaciones como Cáritas. Pero si hay un dato rotundamente alarmante en el seno de la Iglesia es el de la escasez de nuevas vocaciones: en poco más de medio siglo se ha pasado de seminarios repletos de jóvenes que iban a ser sacerdotes a diócesis que no cuentan sino con pastores ancianos, que no se terminan de jubilar solo por falta de recambio. Hay muchos más templos que curas, y muchos más curas viejos que jóvenes recién ordenados. Ahora más que nunca, la mies es mucha pero pocos los obreros, tal y como dejaron dicho Mateo y Lucas en sus respectivos Evangelios. “Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros”.Eso es fácil de decir pero complejo de conseguir. No escribo hoy para analizar las causas de este problema, que las hay, sino para celebrar la excepcionalidad de que un jovencísimo sacerdote como Germán Carrasco, natural de la comarca minera de Córdoba y hecho a sí mismo en el Seminario de Sevilla desde el amparo que le supuso siempre su vinculación a la Hermandad de la Macarena, haya sido nombrado párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Los Palacios y Villafranca, mi pueblo y ya también el suyo.Aun no tiene 30 años, estaba terminando la carrera de Derecho tras haberla interrumpido por su vocación sacerdotal y apenas llevaba tres años como vicario parroquial en la otra iglesia, la mayor de Santa María la Blanca del mismo pueblo, a las órdenes de Diego Pérez Ojeda. Sin embargo, en tan poco tiempo ha sido capaz de convencer a más de una feligresía de que solo un sacerdote como él, formado y con ganas, podía aspirar a sustituir al insustituible Don Luis, es decir, a Luis Merello Govantes, el cura de El Puerto de Santa María que había conseguido en medio siglo no solo que lo nombraran Hijo Adoptivo de este pueblo del Bajo Guadalquivir, sino que tanta gente de no pisar la iglesia nunca relativizara su discurso anticlerical cuando se le mencionaba al cura del barrio de las Casas Baratas. Eso sí que es evangelizar de verdad.Un nombramiento muy bien recibidoMuchísima gente ha recibido como agua de mayo el nombramiento, y eso que andamos con las peores calores de julio. Pero llegará septiembre y el curso (también el litúrgico) echará andar, y 20.000 feligreses tomarán conciencia de la importancia de que una parroquia históricamente tan activa como la del Sagrado Corazón de Jesús, que hace poco celebró sus Bodas de Oro, pueda seguir siéndolo con un nuevo párroco al frente. Don Germán, como ya es conocido el cura cordobés, no solo demuestra una educación exquisita, sino que mira a cada persona a los ojos cuando habla con ella. Pudiera parecer una perogrullada, máxime en un ministro de Dios, pero ya se sabe que no lo es. Germán tiene un profundo conocimiento de la teología, así como de la Historia de la Iglesia, y es consciente de su realidad, sabe interpretar las motivaciones de la juventud y está en el mundo. Quiero decir que no se llama a engaño, que no es ningún ingenuo y que conoce los límites de la acción pastoral. Pero precisamente por eso está capacitado para revitalizar no solo la parroquia que le ha tocado en suerte (de las tres que hay en Los Palacios y Villafranca), sino toda la iglesia de este pueblo que respira desde ese epicentro del barrio de las Casas Baratas, donde tienen su sede hermandades tan decisivas como la de La Borriquita y la del Rocío, que tiene tantos grupos parroquiales suspirando por el impulso necesario e incluso una asociación parroquial bajo el nombre de María Auxiliadora. Germán, además, contará con la experiencia de un histórico vicario parroquial como es Julián Hernández, que lleva en el cargo casi 40 años, que se dice pronto.Y, para inaugurar el año 2027, no va a olvidarse de esa gesta a la que él ha contribuido tanto desde la más eficiente de las diplomacias en el Palacio Arzobispal: la Coronación canónica de María Santísima de los Remedios, la Señora del Furraque que ha esperado cinco siglos con esa paciencia infinita de toda madre para que la propia Iglesia reconozca en Ella lo que ya reconocieron sus hijos de andar por casa, es decir, de entrar y salir haciendo vida cristiana por la puerta y por el postigo de esa capilla que es la de San Sebastián, donde tanto se aprecia a este nuevo cura sin distintivos ni grupos ni medias tintas, sino del pueblo y de Dios.En muchos sitios de Andalucía hubieran querido un regalo así, pero la Providencia sabrá por qué aquí. Vivimos tiempos difíciles de extremismos inútiles. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, dijo Sánchez Ferlosio, y vendrán más años tristes y nos harán más fríos, siguió diciendo, y vendrán más años secos y nos harán más torvos. Necesitamos por eso discursos que relativicen las verdades absolutas construidas aquí abajo por gente tan vulgar. Necesitamos intérpretes de esas verdades hilvanadas por Jesús de Nazaret desde el reconocimiento de nuestras limitaciones, nuestra igualdad y nuestra misión para con los demás, o sea, toda esa doctrina tan contraria a lo que hoy, miremos por donde miremos, sigue tan desgraciadamente de moda.