El fuerte desajuste entre la oferta y la demanda ha disparado el precio de la vivienda en muchas ciudades españolas. Esta situación ha golpeado especialmente a los jóvenes, muchos se ven forzados a vivir de alquiler durante años, otros siguen en casa de sus padres mientras trabajan con la esperanza de reunir una entrada y algunos, directamente, optan por una vida más sencilla lejos de las grandes ciudades. Es el caso de Santi, un joven de 22 años de Fuensanta, un pueblo situado a unos 30 kilómetros de Albacete. Su historia ha sido recogida por Antena 3. Santi trabaja como tractorista, albañil y soldador, según la época del año, y acaba de comprarse una casa por 40.000 euros. Él mismo enseña la vivienda todavía en obras: «Bienvenidos a mi casa. Esta es la cocina. Como estamos de obras la tengo tapada. El salón, que habrá que cambiar el suelo, y las tres habitaciones. Sólo tiene un baño, pero voy a hacer otro arriba». Tal y como explica en la entrevista, su experiencia en la construcción le va a permitir reformar buena parte de la vivienda por su cuenta, con la ayuda de su padre. Este último destaca el esfuerzo que ha hecho su hijo para conseguirlo: «Ha hecho sus ahorros trabajando. Ha pedido un préstamo personal, ha pagado su escritura… la casa es de él». Santi tenía unos 10.000 euros ahorrados y ha preferido pedir un préstamo personal antes que firmar una hipoteca a largo plazo. Su objetivo es liquidar la deuda cuanto antes: «Porque quiero pagarlo en 5 años y no en 20», explica el joven. Ese ahorro, además, lo vincula a una forma de gastar mucho más medida que la de otros jóvenes de su edad: «He hecho caso a quien me ha dicho: ahorra. Claro que salgo de fiesta, pero no todos los fines de semana». Además, es consciente de la diferencia de precios respecto a la capital: «En Albacete me hubiera salido por unos 150.000». El caso de Santi también refleja el interés creciente por la vivienda en municipios más pequeños, donde los precios siguen siendo más bajos que en las ciudades, aunque también empiezan a subir. En Fuensanta, según explica su alcalde, José Núñez, se han vendido unas 40 viviendas en poco más de un año. «Sigue habiendo mercado aquí, pero también se ha encarecido. Se han vendido casas viejas por 9.000 y hay otras por las que están pidiendo 300.000», señala.