(ZENIT Noticias / Roma, 08.07.2026).- La crisis provocada por las consagraciones episcopales realizadas sin mandato pontificio por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) está teniendo un efecto inesperado dentro de la Iglesia católica. Mientras la Santa Sede y numerosos obispos insisten en la gravedad del acto cismático y llaman a los fieles a mantenerse en plena comunión con el Papa León XIV, crece también una corriente episcopal que propone distinguir claramente entre el rechazo a la ruptura eclesial y la acogida pastoral de quienes encuentran en la liturgia tradicional una fuente legítima de vida espiritual.El pasado 1 de julio, la FSSPX consagró en Écône (Suiza) a cuatro nuevos obispos sin la autorización del Romano Pontífice. Un día después, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe confirmó que tanto los cuatro nuevos prelados como los dos obispos consagrantes habían incurrido automáticamente en excomunión y calificó el hecho como un acto cismático, subrayando además las consecuencias canónicas que afectan al ejercicio de algunos sacramentos por parte del clero de la Fraternidad.La respuesta de numerosos obispos no se ha limitado a recordar las sanciones canónicas. En muchos casos ha predominado un tono pastoral dirigido a evitar que quienes frecuentaban las celebraciones de la Fraternidad se alejen de la Iglesia.Uno de los ejemplos más significativos ha llegado desde Noruega. El obispo de Oslo, Fredrik Hansen, exhortó a los fieles atraídos por la liturgia anterior a la reforma del Concilio Vaticano II a permanecer unidos al Papa y a su obispo diocesano. Reconoció que para muchos la situación genera incertidumbre, pero les aseguró que la celebración de la Misa según el Misal de 1962 continuará todos los domingos en la iglesia de San José de Oslo e incluso dejó abierta la posibilidad de ampliar esa oferta litúrgica si ello favorece el bien espiritual de los fieles.Su carta pastoral, además de recordar la enseñanza de los concilios Vaticano I y Vaticano II sobre la unidad visible de la Iglesia en torno al Obispo de Roma, invita a rezar el Rosario por la unidad eclesial y pide abstenerse de participar en las celebraciones organizadas por la Fraternidad.En una línea semejante se expresó el obispo de Copenhague, Czesław Kozon. Aunque calificó las consagraciones episcopales de la FSSPX como «trágicas», «inexcusables» y perjudiciales para la unidad de la Iglesia, defendió que la llamada Misa tradicional no debe desaparecer mientras existan fieles sinceramente vinculados a ella. A su juicio, la forma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II constituye la liturgia ordinaria de la Iglesia y puede celebrarse con toda su riqueza, pero ello no exige marginar a quienes encuentran un profundo alimento espiritual en la forma anterior.Esta misma idea comienza a extenderse entre otros prelados de reconocido peso eclesial.El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, ha pedido recuperar el espíritu del documento Summorum Pontificum promulgado por Benedicto XVI en 2007.Según el purpurado, la convivencia respetuosa entre las dos formas del rito romano contribuyó durante años a reducir tensiones litúrgicas y produjo frutos positivos en la archidiócesis madrileña. Al mismo tiempo, reclamó corregir los abusos litúrgicos que puedan producirse en las celebraciones ordinarias, insistiendo en que la fidelidad al Concilio Vaticano II y el respeto hacia quienes prefieren la liturgia tradicional no son objetivos incompatibles.También el arzobispo Georg Gänswein, antiguo secretario personal de Benedicto XVI y actual nuncio apostólico en los países bálticos, defendió con claridad la decisión de la Santa Sede. Recordó que la consagración de obispos sin mandato papal comporta automáticamente la excomunión y explicó que esta pena no constituye una condena definitiva, sino una medida medicinal destinada a favorecer el arrepentimiento y el regreso a la plena comunión. Sin embargo, al mismo tiempo consideró oportuno que Roma estudie una aplicación más flexible de las normas sobre la celebración de la Misa tradicional, recordando los frutos pastorales que produjo Summorum Pontificum.Una reflexión semejante ofreció el cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, quien ha sugerido revisar la aplicación de las restricciones introducidas en 2021 para atender pastoralmente a los fieles que aman la liturgia tradicional sin compartir las posiciones doctrinales de la Fraternidad San Pío X.En Italia, el cardenal Angelo Bagnasco, expresidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa, recordó que Benedicto XVI nunca creó un nuevo rito, sino que reconoció dos formas de celebrar el mismo rito romano. A su juicio, la coexistencia de ambas expresiones litúrgicas no amenaza la unidad de la Iglesia siempre que no se transformen en banderas ideológicas enfrentadas. La auténtica comunión, afirmó, descansa en la misma fe y no en la uniformidad de sensibilidades espirituales.Mientras tanto, en Estados Unidos diversos obispos —entre ellos Bernard Hebda, Frank Caggiano, Donald Hying, James Johnston, Douglas Lucia, Terry LaValley y Shawn McKnight— han publicado orientaciones similares. Todos insisten en que los católicos deben abstenerse de participar en las celebraciones de la FSSPX y recuerdan que la comunión con el sucesor de Pedro constituye un elemento esencial de la identidad católica. Pero, al mismo tiempo, muchos de ellos expresan comprensión hacia las familias que acudían a esas capillas por amor a la liturgia tradicional y las invitan a integrarse en parroquias donde la Misa según el Misal de 1962 continúa celebrándose legítimamente.En el fondo, el debate abierto estos días trasciende la cuestión puramente litúrgica. La mayoría de los obispos que han intervenido coinciden en señalar que el problema principal no reside en la preferencia por una determinada forma de celebrar la Eucaristía, sino en la ruptura de la comunión eclesial. De ahí que el mensaje dominante combine dos ideas inseparables: firmeza frente al cisma y cercanía hacia los fieles.Ese equilibrio podría marcar una nueva etapa en el tratamiento de una cuestión que durante años ha generado tensiones dentro de la Iglesia. Lejos de identificar automáticamente el apego a la liturgia tradicional con posiciones cismáticas, un número creciente de pastores propone precisamente lo contrario: ofrecer un lugar plenamente católico a esos fieles para que la legítima diversidad litúrgica fortalezca, y no debilite, la unidad que la Iglesia considera uno de sus bienes más preciosos.En un mensaje de marzo de 2025 al episcopado francés, el Papa León XIV pidió expresamente a los obispos que buscaran soluciones inclusivas para católicos del Misal Antiguo.Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace. The post Tras las excomuniones, la petición de flexibilización con la liturgia preconciliar. La ejemplar reacción de 13 obispos y cardenales appeared first on ZENIT - Espanol.