Juan Carlos Ramirez, presidente del CARF. Foto: tomada de la web del CARF. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió que la estabilidad fiscal de Colombia depende de dos frentes ineludibles: una reforma profunda a la arquitectura de la Regla Fiscal y un ajuste de 5 puntos del PIB para frenar el crecimiento explosivo de la deuda.Para el presidente del organismo, Juan Carlos Ramírez, el punto de partida debe ser el fortalecimiento de la actual institucionalidad fiscal, pues, aunque la reforma llevada a cabo a la Regla Fiscal en 2021 fue un avance (por ejemplo, introdujo los límites y anclas de deuda y creó el CARF), cree que persisten oportunidades de mejora urgentes.En consecuencia, el comité propone ampliar la cobertura del pasivo, incluyendo deudas que hoy no son explícitas, pero afectan la sostenibilidad, como los traslados pensionales, los Títulos de Devolución de Impuestos (TIDIS) y las vigencias futuras obligadas.Ramírez subrayó la necesidad de endogenizar el parámetro del balance primario, es decir, enlazarlo con choques macroeconómicos, climáticos y sociales del país, ya que actualmente, según explicó, la ley mantiene el balance primario estático, ignorando que la relación entre tasas de interés y crecimiento económico cambia con el tiempo.Además, el CARF busca que se definan por ley mecanismos y magnitudes de corrección automáticas ante incumplimientos de las metas, evitando que la discrecionalidad debilite el ancla fiscal.“Una analogía con la historia de Ulises frente al canto de las sirenas: Ulises, el Gobierno, debe atarse al mástil, que es adoptar una Regla Fiscal, con el fin de mantener el rumbo de ese barco, es decir, para preservar la sostenibilidad fiscal ante el atractivo político”, señaló Ramírez.Fuente: CARF.El efecto bola de nieve de la deuda públicaLa urgencia por tomar medidas que plantea el CARF nace de una realidad financiera asfixiante. Según Juan Sebastián Betancourt, director técnico del organismo, “en los últimos años, $1 de cada $3 recaudados por impuestos se destina al pago de la deuda”, una cifra que se ha duplicado en apenas una década.El CARF advierte que, si no se corrige el rumbo, para 2029 el gasto en intereses representará la mitad de los ingresos tributarios y, en un escenario inercial, para 2037 el pago de este rubro absorbería la totalidad del recaudo.Este panorama se agrava con una deuda neta que alcanzará su máximo nivel histórico en 2026 (61 % del PIB), superando ampliamente el ancla del 55 % definida por la ley. Según Betancourt, este efecto de bola de nieve restringe drásticamente el espacio para la inversión social y productiva, elevando el riesgo de que el Estado no pueda proveer servicios básicos esenciales.Fuente: CARF.Ante una situación que el CARF califica como crítica y sin precedentes, los expertos del comité estiman que estabilizar la deuda hacia 2030 requiere un ajuste fiscal de alrededor de 5 % del PIB frente al escenario actual. Además, solo para cumplir con la meta de 2027, el país necesitaría un ajuste inmediato de $80 billones (3,7 % del PIB).Para lograrlo, el CARF propone cinco pilares estratégicos: establecer un marco creíble sin sesgos optimistas en el recaudo, hacer un ajuste progresivo pero con acciones prontas para ganar credibilidad en los mercados, priorizar la racionalización del gasto y no depender solo de los impuestos, priorizar el crecimiento económico por encima del 3 % y proteger a los hogares vulnerables durante el proceso de consolidación.Finalmente, el organismo recalcó que estabilizar las finanzas implica alcanzar gradualmente superávits primarios de entre 0,5 % y 1,2 % del PIB en los próximos años, una tarea que requiere voluntad política para reformar gastos rígidos como las transferencias de salud, pensiones y el Sistema General de Participaciones.—