La conocí hace más de una década. Tenía la costumbre, al comienzo de las campañas electorales, de proporcionar al alumnado del grupo de neolectoras un listado de todos los partidos admitidos por la Junta Electoral, porque elección tras elección parece que solo se presentan media docena, y no, son muchos más. Para quien quiera, que haga la prueba para las próximas. A ellas las sorprendió una formación política con un nombre tan raro. Yo les conté que tenía el nombre de un diccionario de cuando era niña.Yo misma hacía un tiempo que había leído un titular de prensa que anunciaba su creación. Pensé que sería de personas del mundo universitario, de filósofos e intelectuales un poco hartos de lo burdo del panorama político. Me fascinó en aquel momento un nombre tan novedoso. A día de hoy, la fasci-nación es otra.El diccionario mencionado era de Latín, que lo estudiaba en el bachillerato en 1973. El misal de mi madre estaba en Latín. A principios de los 60 iba de su mano a misa, las dos la cabeza cubierta con un velo, como era obligatorio, y la misa la celebraba el cura en Latín y de espaldas a todos nosotros. Cosas de hace más de medio siglo. Pero bueno, si el ex obispo Lefebvre se quedó estancado hace más de cincuenta años, no sé por qué no habría de ocurrirle lo mismo a una formación política que elige un nombre en Latín, una lengua muerta, como algunas ideas y concepciones del mundo que algunos intentan resucitar.No es la añoranza lo que me lleva a recordar, sino el asombro de que un artículo de opinión de una profesora de Lengua y Literatura, Doctora en Filología Hispánica, haya sido retirado de un periódico de mi tierra, porque esa formación política haya amenazado con acciones judiciales, tan de moda para aquellos que tienen algún poder y mucho dinero disponible para pagar pleitos y pleiteadores.Me llegó el artículo retirado por otra web. Lo leí de arriba a bajo. Aparte de que estaba muy bien escrito, lo único que revelaba su autora era una contradicción intrínseca de esa formación. Cierto que en él se nombraban a personas de esta, pero sin el más mínimo atisbo de insulto u ofensa. Cierto que se mencionaban sus orígenes natales y a sus mayores, pero de forma digna, y no se revelaba ningún dato íntimo, pues todo es información de dominio público en internet, incluso en lugares tan corrientes como wikipedia. ¿Acaso molestaba a aquellas la digna glosa a sus orígenes de países diversos? No creo que sea un agravio tener antepasados o padres no nacidos en España, al menos no para la inmensa mayoría de la población.Lo releí, y como decía, no aprecié ni rastro de agravios hacia esa formación ni sus exponentes públicos. Entonces ¿por qué se había amenazado con acciones legales a la autora, el periódico y su director si en él no se leen injurias graves (ni leves)? ¿Acaso porque dicho artículo pone de manifiesto de forma palmaria sus propias contradicciones y eso lo considera publicidad contra su formación? Son preguntas que nos hacemos más de una persona.Derechos y libertadesNo estará de más recordar a esta formación que vivimos en un país (aún) democrático, cuyas normas básicas están recogidas en la Constitución de 1978, algo posterior a que se dijeran las misas en Latín y las mujeres y niñas tuviéramos que ir a misa con un velo que nos cubría la cabeza. Su artículo 20, en el apartado 1, reconoce y protege derechos tales como el derecho a:a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Y b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.Y para que todos y todas lo entiendan: Articulus vicesimus. In paragrapho primo, agnoscuntur et proteguntur haec iura: A. Ius libere exprimendi atque divulgandi cogitationes, sententias, opinionesque verbo, scripto vel quovis alio instrumento reproductionis. B. Ius ad productionem et creationem litterariam, artisticam, scientiam atque technicam.Ambos amparan (ya sea en español o Latín) lo que es un artículo de opinión, que es eso: la expresión de una opinión por parte de quien lo escribe y el derecho a su difusión por el medio que así lo decida. En cuanto a su redacción, el grado de creación literaria que ponga su autor o autora queda a su libre albedrío.Estas libertades y derechos tienen sus límites recogidos en el punto 4, en el que se menciona “el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”. Y puesto que en ningún momento traspasa la autora estos límites ni el periódico, ¿quién ha traspasado los límites sino dicha formación haciendo uso de su poder político y económico para amenazar con acciones legales y de esta forma cohibir la libre expresión y difusión de una opinión?¿Por qué? ¿Es que acaso sus intereses privados son más importantes que la Constitución o es que realmente no la conocen, o conociéndola, a sabiendas, no la respetan? Entonces, habría de ser la gente normal y corriente la que se debiera sentir agraviada por la falta de respeto que le muestran.Unos y otras me habrán leído opinando sobre un artículo que ya no pueden leer. Sí se puede, pues lo he hecho, no hay más que bichear un poquito introduciendo en el buscador: artículo el origen azaroso. Perdonen si no les doy el título completo, no quiero poner en un compromiso a nadie.En fin, para terminar, no entiendo cómo una formación política tan empática, solidaria, tolerante, con amplitud de miras y capacidad de diálogo puede hacer lo que ha hecho. Ahora, por favor, léase al revés.