A mí no me tienen que contar nada. Yo estaba allí. A mí no me tienen que explicar cómo son estos tipos. Yo los he tenido, indiferentes, a varios metros de distancia. A mí no me cuenten historias de estos señores que lucen trajes, zapatos y relojes de miles de euros, muestran orgullosos sus cuerpos orondos, van rodeados de aduladores, pelotas y guardaespaldas, viajan en jets privados y circulan en caravanas de limusinas negras blindadas.Seguir leyendo....