Dani Olmo y Unai Simón tienen una rutina innegociable. Antes de cada duelo del Mundial echan una partida de ajedrez. Es más que una forma de desconectar. También es una manera de preparar los encuentros. «Jugamos siempre antes de cada partido. A veces uno gana y otro pierde y nos picamos un poco, pero también hablamos de detalles tácticos del partido, de cómo salir de la presión si el rival juega con un bloque más alto, de cosas que pueden suceder dentro del campo», desveló el atacante de 28 años desde la concentración de España en Los Ángeles. El centrocampista de Tarrasa y el portero comparten esa pasión Martín Zubimendi y, hasta hace poco, con Dani Carvajal. Olmo entró en el Mundial como suplente, pero a estas horas ya acumula tres duelos en el once en los que ha dado una asistencia de gol, ante Arabia Saudí. «Mi carrera siempre ha sido ir demostrando lo que soy. No hay ningún problema. Tengo esa exigencia conmigo mismo y, si alguien tiene alguna duda, la tendré que demostrar una vez más», afirmó. Olmo quiso poner en valor la influencia de Lamine Yamal en un torneo en el que no brilla como otras estrellas mundiales (un gol y cero asistencias). Más allá de los números, considera que el extremo condiciona por completo a las defensas rivales. «Nos entendemos muy bien con y sin balón. Aunque no marque o no asista, con sus regates y su presencia atrae a varios rivales y genera espacios para los demás. Estamos seguros de que acabará marcando», explicó. También salió en defensa de Pedri, cuyo rendimiento ha sido objeto de debate. Para Olmo, el canario es un futbolista diferencial. «Es un espectáculo verle entrenar y jugar. Puede estar más o menos acertado, pero es un jugador que necesitas dentro del campo porque te da un plus». El internacional español también destacó el trabajo colectivo para explicar las porterías a cero conseguidas por España. «Somos un equipo que atacamos y defendemos todos. El míster siempre dice que el primero en defender es el delantero centro. Nos alegramos por el récord de Unai Simón, pero mantener la portería a cero nos acerca mucho más a la victoria». Otra de las fortalezas del grupo, según Olmo, está en el papel de los menos habituales. «El míster siempre destaca la importancia de los que juegan menos y de los que salen desde el banquillo para solucionar los partidos. Esa es la clave del éxito». Sobre la histórica racha de 35 encuentros sin perder, el atacante explicó la receta. «Afrontamos cada partido como si fuera una final. Así nos lo transmite el míster y queremos alargar esa racha, por lo menos, hasta la final».