La OTAN jubila al AWACS E-3 y apuesta por el sueco Saab GlobalEye contra Boeing

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La OTAN ya tiene favorito para sustituir a sus veteranos aviones radar E-3 AWACS. La alianza ha elegido el Saab GlobalEye como futura plataforma de alerta temprana y control aéreo, dejando atrás el plan que apuntaba al Boeing E-7 Wedgetail.Este movimiento no es para nada menor, pues los AWACS llevaban décadas siendo los ojos de la OTAN en el cielo: vigilaban grandes zonas, seguían aviones enemigos y coordinaban operaciones desde el aire. Ahora toca jubilarlos, y la elegida llega directamente desde Suecia.El fin de una era para los AWACSLa flota actual de la OTAN está formada por aviones Boeing E-3A Sentry, basados en una plataforma ya muy veterana. Son aparatos reconocibles por el enorme radar circular que llevan sobre el fuselaje y han sido una pieza básica de la vigilancia aérea aliada durante décadas.El problema es que el tiempo pasa también para los aviones militares. Mantenerlos operativos es cada vez más caro y complicado, y la OTAN necesita una solución moderna antes de que los E-3 lleguen al final de su vida útil. La fecha que se maneja para ese relevo está en torno a 2035, aunque Saab llegó a plantear que el GlobalEye podría estar 100% operativo antes, alrededor de 2031. NATO announces GlobalEye as its future AEW&C capability. GlobalEye - made in the Alliance. For the Alliance. Read more: https://t.co/Ao5bVqxH5v pic.twitter.com/KQoxICbJ4e— Saab (@Saab) July 7, 2026 En un principio, la alianza habría mirado hacia Boeing y su E-7 Wedgetail, un avión ya elegido por países como Australia, Reino Unido o Estados Unidos. Sobre el papel parecía una apuesta más que lógica, pues hablamos de una plataforma conocida, con clientes importantes y una base industrial potente detrás.Pero la realidad nos dice que dicho plan se congeló. La opción del E-7 perdió fuerza por motivos estratégicos y económicos, además de la incertidumbre en torno a los planes de la Fuerza Aérea estadounidense. Ese hueco lo ha aprovechado Saab, que ya venía ganando terreno en Europa con su GlobalEye.¿Qué ofrece el Saab GlobalEye?El GlobalEye no tiene el aspecto clásico del viejo AWACS, pues está basado en un avión de negocios Bombardier Global 6500, más pequeño y eficiente que los grandes aparatos de generaciones anteriores. Encima integra el radar Erieye Extended Range de Saab, junto a otros sensores y sistemas de mando y control.Dicho de forma simple: es un avión pensado para ver lejos, compartir información y ayudar a ordenar lo que ocurre en el aire, en el mar y en tierra. En un escenario como el actual, con drones, misiles de crucero y amenazas que vuelan bajo, esa capacidad es cada vez más importante.Los radares terrestres no siempre lo tienen fácil para detectar objetos que se mueven a baja altura o que intentan esconderse entre el terreno. Un avión de alerta temprana puede mirar desde arriba y ofrecer una imagen mucho más amplia. Por eso estos aparatos se han vuelto tan valiosos en el flanco este de la OTAN, especialmente desde el aumento de la tensión con Rusia.Saab también alega que el GlobalEye está preparado para trabajar en entornos con muchas interferencias y que tiene la capacidad de detectar amenazas difíciles, incluidos drones o misiles modernos. No es solo un reemplazo del AWACS clásico, sino una forma de adaptar esa misión en un campo de batalla mucho más saturado y rápido.Una compra que esconde un mensaje políticoLa elección también tiene una lectura industrial. Que la OTAN apueste por Saab frente a Boeing refuerza el papel de la defensa europea en un momento en el que muchos países quieren depender menos de Estados Unidos para capacidades críticas.Suecia ya había encargado el GlobalEye, Francia lo seleccionó para sustituir sus E-3F y Canadá también se ha inclinado por esta plataforma. Esa cadena de decisiones ha convertido al avión sueco en una opción cada vez más sólida, no en una apuesta aislada.Aun así, el camino no está cerrado del todo. La OTAN comenzará a negociar de manera formal con Saab para comprar hasta 10 unidades, pero todavía queda firmar el contrato, cerrar precios, plazos y detalles técnicos. También habrá que ver cómo encaja este avión dentro de una red más amplia de sensores, drones y sistemas especiales, porque la vigilancia militar ya no depende de una sola plataforma.Lo que sí parece estar claro es el cambio de ciclo. El E-3 AWACS, símbolo de la superioridad aérea occidental durante décadas, empieza a despedirse. Su sustituto será más discreto, más moderno y europeo. Y eso, en plena carrera por reforzar la defensa aliada, dice bastante más que una simple compra de aviones.