Una carnicería cerrada de Cádiz hace reflexionar sobre las personas que forman parte de nuestra vida

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La imagen de un sencillo cartel colocado en la puerta de una conocida carnicería de Cádiz ha terminado convirtiéndose en una reflexión sobre los vínculos cotidianos que, muchas veces, pasan desapercibidos. El establecimiento Miguel Ángel Butrón e Hijos, situado en la avenida Ana de Viya, permanece cerrado desde hace meses con un mensaje escueto: "Ausente por razones médicas".Una ausencia que invita a mirar el día a día de otra maneraA partir de esa escena, la escritora Alicia Domínguez, madrileña afincada en Cádiz, ha compartido un texto en el que reflexiona sobre todas esas personas que, sin formar parte del círculo más cercano, acaban ocupando un lugar importante en la vida de cualquier barrio.La autora explica: "La ausencia dura ya varios meses y yo no puedo evitar preguntarme qué ha sido del carnicero, un tipo amable y muy trabajador que, de pronto, desapareció de lo que yo denomino mi paisaje humano, ese constituido por la gente que puebla mi espacio cotidiano: la vecina con la que me cruzo cada día; la dueña del súper de abajo, Cristina, una china encantadora que hace todo lo posible por agradar a la clientela; el limpiador que deja como los chorros del oro mi bloque cada semana; el camarero que me pone la tostada y el café, siempre a la temperatura idónea; la compañera que, a pesar de que estoy prejubilada desde hace casi un año, me sigue wasapeando para ver cómo me va; la cartera que se toma la molestia de subir a mi piso para dejarme el paquete que recibo mensualmente y que cabría en el buzón, pero... '¿Y si se lo llevan?' '¿Quién va a robar una revista, Maribel?'. De todos modos, mejor te la doy en mano".En su reflexión, Domínguez sostiene que todas esas personas contribuyen, muchas veces sin ser conscientes de ello, a construir una rutina más cercana y amable. Considera que forman parte de un "ecosistema emocional" que trasciende la puerta de casa y que termina convirtiéndose en un elemento esencial de la vida cotidiana.Una reflexión que ha encontrado respuesta entre los vecinosLa escritora concluye su texto señalando que "gente que cuando dejas de ver –un día te percatas de que hace tiempo que no te cruzas con la vecina, de que han sustituido al limpiador, de que la cartera ya no viene, de que ese cartel lleva meses en la puerta de la carnicería...–, sientes que le han arrancado unos cuantos árboles al bosque de los afectos y así, su sombra es menos extensa y la sensación de intemperie, más intensa".La publicación ha recibido comentarios muy positivos. Varios usuarios señalan que el cierre del establecimiento se debe a la enfermedad de Manuel, responsable del negocio, mientras otros han querido agradecer las palabras de la escritora. Entre ellos, Maribel: "Gracias, Alicia, es muy bonito lo que dices. Soy tu cartera y con personas como tú se hace más llevadero el trabajo". También Francisco comparte su visión sobre el texto y afirma: "Comparto cien por cien el comentario y la sensibilidad de la reflexión. Cosas cotidianas que todos nos preguntamos y que, aunque parece que no reparamos en ellas, en el fondo, y en la superficie, a todos nos importan".