La exploración espacial vuelve a ser noticia, en esta ocasión por la llegada de la misión china Tianwen-2 a las inmediaciones de Kamoʻoalewa. Este cuerpo celeste, considerado un "cuasisatélite" de la Tierra, se encuentra actualmente bajo observación de la sonda de la Administración Nacional del Espacio de China, que se ha situado a una distancia aproximada de tan solo 20 kilómetros. Aunque la existencia de este objeto se conoce desde hace una década, esta es la primera ocasión en la que se consigue una aproximación a tan pocos kilómetros para estudiar sus características en detalle.Con un diámetro estimado de entre 16 y 20 kilómetros, Kamoʻoalewa se presenta como el cuerpo celeste más pequeño jamás visitado por una sonda espacial. A pesar de su reducido tamaño, destaca entre los cuasisatélites conocidos de nuestro planeta por su estabilidad orbital. Los cálculos astronómicos indican que ha permanecido en las proximidades de la Tierra durante al menos un siglo y se prevé que continúe acompañándonos durante cien años más.Un vecino inesperado que comparte el mismo camino alrededor del Sol Fotografía de Kamoʻoalewa hecha por la sonda Tianwen-2La naturaleza de un cuasisatélite suele generar ciertas dudas, ya que no se comporta de la misma manera que la Luna. Desde la perspectiva terrestre, Kamoʻoalewa parece orbitar nuestro planeta a una distancia que oscila entre 38 y 100 veces la separación con la Luna. Sin embargo, en términos físicos, esta distancia es excesiva para que la gravedad terrestre domine su trayectoria. En realidad, este cuerpo describe una órbita alrededor del Sol muy similar a la de la Tierra, lo que provoca la ilusión de que está ligado a nosotros.A pesar de esta diferencia orbital, los científicos sospechan que Kamoʻoalewa podría tener una relación con nuestro satélite natural. Diversas investigaciones basadas en análisis espectroscópicos, simulaciones dinámicas y modelos de craterización apuntan a que podría ser un fragmento desprendido de la Luna tras el impacto de otro cuerpo celeste. De confirmarse esta hipótesis, el estudio de este tipo de objetos cercanos a la Tierra permitiría comprender mejor la formación de cráteres, el comportamiento de los materiales expulsados al espacio y el modelado de regiones de origen de asteroides, aportando datos de interés tanto para la defensa planetaria como para la datación de la superficie lunar.Para ayudar a resolver este enigma, la sonda Tianwen-2 llevará a cabo una completa operación de recogida de muestras en los próximos meses. Tras aproximarse aún más a la superficie de Kamoʻoalewa, la sonda empleará dos métodos diferentes para obtener las muestras. El primero de ellos es la maniobra de contacto rápido, similar a la utilizada en las misiones anteriores como OSIRIS-REx o Hayabusa2. El segundo método consiste en un sistema de anclaje y sujeción directa, una tecnología que no se ha probado previamente en un asteroide y supone un gran reto. La carrera lunar se invierte: China elige dónde alunizar y la NASA sigue sin fechaUna vez completada la obtención de muestras, se espera que la misión emprenda el viaje de regreso a la Tierra en abril de 2027, con un cargamento estimado de unos 100 gramos de material el cual será liberado sobre nuestro planeta en una cápsula de reentrada. Tras entregar las muestras para su posterior análisis, la sonda Tianwen-2 continuará su viaje por el espacio profundo. Su trayectoria le llevará hacia el cinturón principal de asteroides con el objetivo de alcanzar en 2035 el cometa 311P/PanSTARRS, un cuerpo singular que genera expectación científica debido a la posibilidad de que posea su propia y diminuta luna.