Mientras Marcos Llorente, Pubill y Ferran toman el sol en el césped según la rutina de rigor, por las entrañas del estadio de Los Ángeles Galaxy circula la mitad de la selección española camino de la jornada de entrevistas. Pedro Porro (Don Benito, 26 años) asoma por los pasillos en camiseta sin mangas, los brazos tatuados y bronceados del sol. Saluda afectuoso a este periódico para la charla antes del partido de cuartos de final ante Bélgica en el Mundial. Adelardo, Morientes, Manolo y Gordillo… Es el quinto jugador de Extremadura que juega con la selección un Mundial. ¿Tan difícil es jugar con España siendo extremeño? Pues sí parece, ya me enteré de este dato el otro día. Para mí es un orgullo grandísimo entrar en uno de estos cinco jugadores extremeños. Yo creo que también es lo que tú dices, habrá también mucha gente buena en Extremadura, pero llegar hasta aquí se ve que es difícil. Lleva mucho trabajo detrás. Yo lo digo todos los días de mi vida, soy un privilegiado por haberme dado este trabajo tan maravilloso que tengo. Estoy muy orgulloso de eso. Tierra olvidada para el fútbol y para muchas muchas cosas. El tren de alta velocidad a Extremadura… Uno se da cuenta cuando de estas cosas cuando quieres volver a casa, ¿no? Por ejemplo, desde Londres yo no tengo vuelo directo a Extremadura o tren desde Madrid, como tú dices. Sí que es verdad que a veces pues te cuesta más, la gente no tiene olvidada a Extremadura. Simplemente espero que algún día pues todos estos problemas se puedan arreglar. Porque la gente que somos de ahí, yo por ejemplo soy muy cercano a mi tierra, también me gustaría volver en un vuelo directo los dos días que tengo libres a la semana para volver a mi casa. Pero no puedo. Tengo que ir a Madrid o tengo que ir a Sevilla, otras tres horas de coche para allí. Deberían poner más medios. ¿Es verdad que tuvo que dormir en una furgoneta para jugar un torneo de infantiles en Alcobendas? Yo no, yo no, mis abuelos. Mis abuelos y mis padres, sí. Porque jugábamos por la mañana a las 10 creo en Alcobendas y no había otra opción. No se me olvida. Y cuando terminó el partido y ganamos, hablé con mi familia y me dijeron que llevaban cinco horas más que yo ahí, que se habían quedado a dormir en en el coche. A día de hoy es una anécdota que recordarla te hace mucho más fuerte y más feliz. Es el día a día de las dificultades de mucha gente, también de algunos futbolistas como usted. Sí, por supuesto. Yo he tenido una suerte grandísima en el simple hecho de que mi abuelo el pobre siempre me ha podido llevar a jugar, a cumplir mis sueños. He tenido una infancia difícil por el tema financiero, no era muy buena la situación. En casa hemos sufrido mucho económicamente por ahí, pero me quedo más con el detalle de mi abuelo de poder llevarme a todos lados como sea. Él se buscaba los medios para verme feliz a mí y también estoy muy feliz porque a día de hoy todo ese esfuerzo que él hizo en su día, se lo intento devolver con lo mejor que puedo. Habla de dificultades económicas de la familia, ¿a qué se dedicaban sus padres? Pues mi madre estaba en el Mercadona y mi padre trabajaba en lo que le iba saliendo, y por eso mis abuelos se tuvieron que quedar conmigo. No fue por nada especial, simplemente porque mis padres trabajaban y mis abuelos hicieron esa labor también de padre y madre cuando no estaban los míos. Y hoy pues mira, ¿no? Cada vez que puedo siempre recordamos eso porque cuando mi madre salía a trabajar a las 3, las 4 o las 5 de la mañana me llevaba a casa de mi abuela. Yo lloraba mucho, lloraba por irme con mis abuelos y la verdad que ella también pues entendía esa parte. ¿Sabe mejor el éxito después de estas peripecias vitales? Sí, por supuesto que sí. Es como te he dicho antes, lo que más me feliz me hace a mí es devolver todo ese cariño que me han dado ellos y todo ese esfuerzo desde el minuto uno porque esto no acaba aquí. Si Dios quiere tengo muchos años de carrera y se lo dedicaré a ellos todos los días de mi vida. ¿Cómo le fue con los estudios? Simplemente los iba compaginando como podía porque cuando me fui a Madrid tuve que dejar la ESO, luego más adelante lo retomé. Son cosas que cuando quieres cumplir tu sueño tienes que sacrificar. No era muy de estudios porque lo mío era el fútbol y era un enfermo con el fútbol, pero más adelante me lo tuve que sacar porque eso es importantísimo para mí, sobre todo para los valores que me ha dado mi familia. Pude cumplir las dos partes, que eso es lo que me hace más feliz. ¿Se sacó la ESO de mayor? Sí. Iba a una escuela de adultos por la tarde porque entrenaba por la mañana y estuve estudiando y compaginando con el fútbol. Antes era extremo. ¿Le ha beneficiado ahora para ser lateral con los golpeos, los centros, los tiros? El fútbol se va reconvirtiendo en eso. Vas reculando para atrás con el paso de los años. Pero sí que es verdad que era un jugador de área, era un extremo al que le gustaba hacer goles. Pero desde que debuté en Girona, Eusebio Sacristán me vio más como carrilero, como extremo de ida y vuelta. Y a partir de ahí me fui quedando para atrás. Y ahora con el fútbol que hay soy ese lateral moderno que puede hacer un poco de todo y muy feliz. ¿También le va el método Llorente? Las gafas, el sol, las luces… Sí, pero no es de ahora. Lo hacía de antes. Pasa que soy un chaval que no me gusta publicarlo ni mucho menos. Pero no es tanto como por ejemplo lo llevan ellos, mis compañeros o en este caso Marcos, pero sí que por ejemplo antes de dormir sí me gusta ponerme mis gafas rojas. Durante el día no las llevo tanto porque al fin y al cabo me centré más en las gafas rojas para el descanso. El descanso del futbolista es muy importante. ¿Se puede ser amigo de un rival, Marcos Llorente en este caso? Sí, por supuesto. Yo no tengo ningún problema con Marcos. Además es un chico que se le ve una buena persona, es espectacular. Es un chico que trabaja como yo estoy trabajando. El primer partido y el tercero le tocó jugar a él. Y yo estaba apoyándolo con todo, cuando marcamos el gol de Uruguay que dio la asistencia me fui a abrazarlo directamente a él. No tengo ningún problema con él. Simplemente es la rivalidad de la posición, pero la verdad que con Marcos me llevo muy bien. Es una bellísima persona y un ejemplo para muchos. ¿Es de ver mucho fútbol? ¿A Bélgica lo ha visto? Sí, sí, sí. Me encanta ver fútbol. Soy muy futbolero. Sigo mucho el Mundial. A todo futbolista yo creo que le gusta ver fútbol. Hay muchos que no, pero bueno, a mí pues me gusta. Y Bélgica va a ser un un rival complicado que ha hecho las cosas muy bien en esta Copa del Mundo, pero nosotros somos España y vamos a ganar. ¿Qué no soporta de las personas? La intensidad. ¿Con qué defecto es más tolerante? Con los pasotas. La principal enseñanza de sus padres Valores y respeto ¿Un plato predilecto? La tortilla de mi abuela Un destino de vacaciones Hay muchos, una playa tranquila. Cerdeña. Una autocrítica Tengo defectos, pero no me gusta juzgarme la verdad.