Hace poco más de un año, Kristin Cabot era una mujer desconocida para el gran público. Todo cambió el 9 de julio de 2025, cuando apareció junto a Andy Byron, entonces consejero delegado de Astronomer, durante un concierto de Coldplay en el Gillette Stadium de Foxborough, en Massachusetts.La cámara del recinto los enfocó en actitud cariñosa y ambos trataron de esconderse al descubrir que aparecían en las pantallas. Las imágenes recorrieron rápidamente las redes sociales y dieron pie a acusaciones de infidelidad. Cabot era por entonces la responsable de Recursos Humanos de la compañía.Una versión diferente de aquella nocheNueve meses después de aquella escena, Cabot aseguró en el pódcast de Oprah Winfrey que la situación personal de ambos no era exactamente como se había contado.“Unas seis semanas antes del concierto de Coldplay, mi marido y yo decidimos separarnos. Vivíamos separados y estábamos preparando el divorcio”, afirmó. También explicó la relación que mantenía con Byron: “Andy Byron, mi jefe en ese momento, y yo tuvimos una relación laboral muy cercana”.sociedadLa verdad detrás de la 'kiss cam' del concierto de Coldplay: "No hubo ningún romance" Francisco J. JiménezSegún su relato, Astronomer era una empresa pequeña y sus trabajadores pasaban muchas horas juntos. Las conversaciones profesionales entre ambos fueron derivando hacia cuestiones personales, hasta desembocar en el momento que acabó convirtiéndose en un fenómeno viral.Sin empleo y utilizando el dinero de su futuroPoco antes de cumplirse un año del conocido como Coldplaygate, Cabot ha vuelto a hablar sobre las consecuencias que aquel episodio ha tenido en su vida. El ámbito profesional, asegura, ha sido uno de los más golpeados.Desde que dimitió de Astronomer, continúa sin encontrar trabajo. En declaraciones recientes al Boston Globe, señaló que participa en dos procesos de selección para puestos de alto nivel, aunque ninguno está relacionado con su anterior cargo como directora de Recursos Humanos.Mientras intenta reconstruir su carrera, Cabot afirma que ha tenido que vivir de sus ahorros, “agotando el dinero para la universidad y la jubilación” para poder mantenerse tanto a ella como a sus hijos.La exposición pública también vino acompañada de amenazas. La empresaria asegura que llegó a recibir amenazas de muerte y que estas han cesado recientemente. “Las amenazas de muerte han parado, aunque no hace mucho”, reconoció al hablar de un año marcado por las consecuencias personales, económicas y laborales de aquellas imágenes.