Edición original:X-Men Outback 1 (24 junio 2026)Guion: Steve OrlandoDibujo: Stephen SegoviaEntintado: Stephen SegoviaColor: Alex SinclairFormato: Grapa, 30 páginasUn cómic, que tira de la nostalgia y del regreso al pasado «Enough. Our choices have been made. The situation is not ideal, I know. But, we are here” No soy una gran fan de la nostalgia, y menos aún de la revisión continua de los clásicos de los X-Men, pero hay que reconocer que este primer número funciona, y lo hace, en gran parte por el arte de Stephen Segovia, que en sus páginas recrea de forma bella, adulta, a los personajes, y con cierto aire retro. Además, el color de Sinclair ayuda a darle ese toque familiar, que siempre ha caracterizado a los X-Men. Ese arte encaja a la perfección y recuerda al que caracterizaba la época de finales de los ochenta, y sobre todo, está realizado con cariño y respeto a una de las etapas más gloriosas del universo mutante. La historia nos traslada a un período en el que los mutantes creen que Logan, Tormenta, Coloso, Psylocke, Pícara, Longshot, Dazzler, Havok, han muerto. Aunque en realidad no han muerto, ellos han establecido su cuartel en Australia.Antes de comenzar con la lectura, hay que tener en cuenta que este cómic se trata de una reactualización de una de las etapas más gloriosas de los X-Men de Chris Claremont. En esa etapa, al igual que en esta reactualización: los X-Men, estaban escondidos. Este cómic se ambienta justo después de los eventos de The fall of the mutants, de Chris Claremont y Louise Simonson, y arte de Marc Silvestri. Cuando todos los creían muertos, ellos trabajaban en la sombra en Australia, para proteger a todos los seres vivos. La historia es sencilla y corta, y comienza, cómo no podía ser de otra forma, con Dientes de sable, buscando a Logan, a quien encontrará a mitad de este primer número, pero, sobre todo, brilla el sentimiento de nostalgia de los personajes, que extrañan a sus seres queridos, y extrañan tener más libertad de movimientos. Segovia nos traslada esa melancolía a través de una gama de color más oscura, en el panel dónde un pensativo Coloso, quien no entiende la necesidad de tener que esconderse. Como contrapartida de esa gama más oscura, más sombría, destaca la gama de colores cálida para mostrar la camaradería del resto: Havok, que charla con unos amigos, o Psylocke tratando de sacar de su asilamiento a Piotr.No todo es alegría y tristeza, también hay lugar para las disputas, como el conflicto que se establece entre Longshot, Dazzler con Pícara, quien pide que sea Longshot quien hable por sí mismo, y no sea Dazzler, la que traslade al resto lo que éste piensa. La parte más bella, y a la vez más emotiva, es el reencuentro entre Ororo y Logan. La mutante que controla el tiempo ha regresado para liderar a los X-Men en un momento que le es adverso, y trata de hacer entender al mutante de garras, el difícil momento que atraviesan y la necesidad de estar unidos. Esas viñetas de colores más melancólicos, y tonalidades no tan cálidas, reflejan a la perfección el difícil momento que atraviesa, y la melancolía que rodea a Lobezno. Y, por último, destacar el dibujo bello, adulto de Tormenta y Logan, maravillosamente plasmados por Stephen Segovia.Tras ese reencuentro, se desata la acción con la llegada de Dientes de sable, quien quiere cobrarse su particular venganza con Logan. A partir de momento, los paneles se convierten en una sucesión de acción, y el dibujo y color representan la ira, y resentimiento que domina a Victor Creed. Y termina con un final, en el que, de nuevo, Tormenta brilla, y deja al lector con ganas de leer el siguiente número.Aunque se trata del típico número concebido para volver a traer a los nostálgicos lectores de finales de los ochenta y principios de los noventa, es un número con una buena caracterización de personajes, especialmente de Tormenta y Lobezno, y especialmente, brilla el arte de Stephen Segovia, quien traslada al lector, sin necesidad de palabras, las emociones que los personajes sienten en cada momento.Lo mejor• El arte de Stephen Segovia, que transmite, sin necesidad de leer, las emociones de los personajes.• Buena caracterización de personajes.Lo peor• No es necesario tirar de nostalgia para atraer a lectores.