Otro pez guitarra aparece muerto en la Bahía de Cádiz: "Desgraciadamente cada vez se ven más"

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Un nuevo ejemplar de pez guitarra, una especie catalogada en peligro crítico de extinción, ha aparecido muerto en la orilla de la playa de Levante, en Valdelagrana. El animal, de unos 120 centímetros de longitud, fue localizado por una vecina mientras paseaba por esta zona de El Puerto.La mujer fotografió el ejemplar y compartió la imagen en sus redes sociales. El hallazgo vuelve a despertar la preocupación por la situación de una especie cuya presencia se concentra en las costas de Cádiz y Huelva.“No me atrevería a usar la palabra habitual ni frecuente, pero tampoco es extraño y desgraciadamente cada vez se ven más”, explica a lavozdelsur.es Ángel Benítez, pescador recreativo y colaborador del Proyecto Glaucostegus, que nació hace unos seis años para combatir la posible desaparición de la especie.No es el único caso conocido. Ángel recuerda el ejemplar que apareció el año pasado entre la basura y señala que durante este mismo año también recibió avisos de bañistas que, mientras paseaban por Los Toruños, encontraron otros peces guitarra.Una especie al borde de la desapariciónEl pez guitarra gigante (Glaucostegus cemiculus), conocido también como guitarrón, es una raya cartilaginosa emparentada con los tiburones. Pertenece a la familia de los elasmobranquios, en la que se incluyen tiburones y rayas.Puede alcanzar los dos metros y medio de longitud y los 35 kilos de peso. Sin embargo, su población ha sufrido un importante desplome durante las últimas décadas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo incluye en su lista roja como especie en peligro crítico, el último escalón antes de su extinción en libertad.Entre sus principales amenazas se encuentran la pesca accidental, la destrucción de los hábitats costeros y la creciente presión humana en zonas donde anteriormente encontraba refugio. La suma de estos factores ha provocado que haya desaparecido de gran parte del Mediterráneo.El Golfo de Cádiz conserva actualmente la última población estable de pez guitarra en aguas europeas. Precisamente por eso, los hallazgos de ejemplares muertos generan una especial inquietud entre investigadores y colaboradores del proyecto dedicado a su conservación.Ángel Benítez relaciona parte de estas apariciones con la actividad pesquera nocturna. Según comparte, tras el cierre de los espigones de Cádiz a la pesca recreativa, numerosos aficionados se han desplazado a zonas como Valdelagrana y Los Toruños, a las que pueden acceder fácilmente con bicicletas eléctricas.Una cabeza de pez guitarra encontrada en la costa de Cádiz.  CEDIDALa pesca se realiza durante la noche, dentro del horario permitido, justo cuando esta especie se encuentra activa. “Si no se ven más es porque algunos directamente se los llevan en la nevera y dejan las cabezas en la playa”, comenta Ángel.Mala manipulación y daños provocados por los anzuelosEl pescador explica que otros ejemplares pueden morir por una manipulación incorrecta tras una captura accidental. Entre las prácticas que pueden poner en peligro al animal se encuentra mantenerlo durante demasiado tiempo fuera del agua mientras se realizan fotografías, después de la larga lucha que supone la captura y cuando el pez necesita recuperar oxígeno.“Imagína correr 10 kilómetros y justo cuando llegas a meta te tapan la boca, cuando más aire necesitas para reponerte”, explica.También pueden producirse daños por el propio anzuelo o por el material utilizado en la pesca. "Para pescar doradas en Valdelagrana hay que lanzar lejos y se usa un nylon muy fino en el carrete, nylon que muchas veces parten estos animales y se llevan anzuelo, plomo, grillete y muchos metros de línea", dice este hombre que está pendiente de la evolución de la especie en el sur.En sus años de vida, el Proyecto Glaucostegus ha reunido alrededor de 100 publicaciones y avisos ciudadanos enviados a través de su página de Ciencia Ciudadana. Actualmente atraviesa su tercer año de campaña científica y ya ha desarrollado seis campañas de muestreo, en concreto, dos por año. Así lo detalla su investigador principal Jaime Penadés, doctor en Biodiversidad y Biología Evolutiva por la Universidad de Valencia.reportajesEn busca del "otro lince" desconocido que solo sobrevive en los mares de Andalucía Patricia MerelloDesde este proyecto impulsa un plan de reproducción ex situ. La finalidad es poder reintroducir en el futuro ejemplares de pez guitarra en lugares seguros, donde se reduzcan amenazas como la pesca incidental, la pérdida de hábitat y la presión humana.Los datos recopilados durante años por este proyecto han contribuido a que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza declare una gran parte del Golfo de Cádiz y la costa de Huelva como Área de Importancia para Tiburones y Rayas, conocida por sus siglas ISRA. Esta figura reconoce el territorio como el último refugio europeo para el pez guitarra gigante o guitarrón.El proyecto está coordinado por la Fundación Oceanogràfic, la Fundación Azul Marino, el Acuario de Sevilla y la Associació LAMNA. También cuenta con permisos y respaldo institucional del Miteco, la Junta de Andalucía y la Estación Biológica de Doñana.En las labores colaboran igualmente el IFAPA, la Universidad de Cádiz, el Oceanário de Lisboa, Zoomarine Algarve, Seashore Environment & Fauna, la Asociación Los Corrales de Rota y numerosos pescadores recreativos, cuya participación resulta esencial para recopilar información sobre la especie.Qué hacer si se encuentra un pez guitarra"Al tratarse de una especie protegida y en peligro crítico, en estos casos el protocolo es llamar al 112", explica Ángel, que también señala recomendaciones cuando se trata de pesca accidental. "El protocolo es desanzuelar con calma pero lo más rápido posible y liberar el pez inmediatamente. No hay que sacar al animal del agua ni arrastrarlo, ni suspenderlo por la cola para hacerse la foto", añade.El pez guitarra debe devolverse al mar y el hallazgo debe comunicarse aportando la mayor cantidad posible de información. Entre los datos solicitados se encuentran la fecha, la hora y el lugar de la captura, incluyendo la ubicación cuando sea posible.También se recomienda enviar fotografías o vídeos del ejemplar con alguna referencia que permita calcular su tamaño, además de indicar si se trata de un macho o una hembra cuando pueda identificarse.La información puede remitirse por WhatsApp al 614 020 290 o al correo electrónico glaucostegus@gmail.com.Las especies Rhinobatos rhinobatos y Glaucostegus cemiculus están protegidas por la ley. Su pesca intencionada, tenencia, transbordo y desembarco están prohibidos. La campaña insiste en que la colaboración ciudadana y la de los pescadores resulta fundamental para la supervivencia de una especie que se encuentra al borde del abismo.