El Ayuntamiento de Jerez sigue su política de mano abierta con el tema de los apartamentos turísticos. Esta misma semana Urbanismo ha aprobado dos nuevos proyectos, uno en la calle Porvera (en lo que fue el restaurante La Cepa de Oro, que lleva años cerrado) y otro en un punto no tan céntrico, en la calle Circo. No vamos a cuestionar estas dos iniciativas concretas –no hay motivos para ello–, se trata solo de comentar las implicaciones que conlleva el continuo goteo de licencias para este tipo de alojamientos, entre otras cuestiones relacionadas.Jerez, su gobierno municipal, tiene muy clara su apuesta por una ciudad basada en el turismo –la industria turística, como le gusta decir al PP andaluz– con todas sus derivadas, léase gastronomía (Jerez, Capital Española de la Gastronomía 2026… con reciente 'nueva' presentación en Madrid), la potenciación hasta el infinito de sus fiestas (Zambomba, Feria del Caballo, Semana Santa) o la reciente consolidación, con agenda oficial y vocación de 'paquete municipal', de Jerez como segunda línea de playa (El verano sabe a Jerez).Claro… tomando de uno en uno estos elementos, cabe preguntarse dónde está el problema, incluso que a qué viene este artículo, pero la mirada correcta debe hacerse sobre un todo conectado: al final, hablamos del modelo de ciudad que se propugna. Y eso tiene unas consecuencias importantes para los vecinos-trabajadores. El caso es que esas consecuencias –o, directamente, problemas– ya las hemos visto en ciudades cercanas que hace años contemporizaron con este camino y que ahora están pagando un alto precio. Hablamos, claro, de Cádiz y Sevilla e incluso, hasta cierto punto, de Málaga. La turistificación ha llegado a un extremo en estas ciudades en el que el nativo ve restringidas sus legítimas intenciones –incluso diría que su derecho– a seguir viviendo en la tierra que le vio nacer. Así de simple. Cosas de la globalización sobre las que no hemos aprendido nada.Subida exagerada del acceso a la vivienda, tanto en propiedad como en alquiler; desplazamiento del pequeño comercio tradicional de tal forma que, al final todos los centros históricos se parecen (un bar, una franquicia, un restaurante, otra franquicia...), son zonas tematizadas en las que el visitante busca experiencias que muchas veces amenizan los propios ayuntamientos. Oficialmente, como no podía ser de otra manera, el gobierno municipal de Jerez aspira a la recuperación del centro como espacio habitable, pero en realidad trabaja en la línea del ‘espectáculo’, del oropel y del rédito cortoplacista, confundiendo 'vivir' con 'salir'.Por supuesto que el centro de una ciudad tiene que estar animado, faltaría más, pero cuando hablamos de zonas históricas hay que tener cuidado con todo lo que se toca... y es que ni así. Verán, este cronista, vecino próximo, siempre se ha mostrado a favor de que en el eje Arroyo-Belén-San Lucas-San Mateo algo hay que hacer y que la situación, tanto tiempo después, sigue siendo de una dejadez tal que algo de gentrificación (o turistificación) no estaría ni mal, pero es un mundo lo que le está costando abrir al museo del flamenco y 'romperla' al de Lola Flores… vaya que a los vecinos ni les llega ese supuesto tirón.Veinte apartamentos turísticos no importan, ni otros veinte… pero doscientos sí que importan porque aunque no molesten al vecindario o lo hagan mucho menos que las viviendas turísticas (VUT) al estar en un único edificio destinado a ese uso, al final es espacio que la ciudad (habitualmente casco histórico o aledaños, como precisamente son los casos que se ha cogido de muestra para arrancar estas líneas) pierde para uso residencial, y lo hace para siempre, con el doble efecto tangible del que hemos hablado: en un centro para no vivir y subida general de los precios de un bien escaso como la vivienda.Pero vaya, como hemos dicho más arriba, esto ya ha ocurrido, con sus peculiaridades, en Cádiz, Sevilla o Málaga. Y Jerez es de las próximas. Los ciudadanos, metidos en el día a día, no nos damos cuenta o solo lo hacemos cuando nos toca directamente, y el gobierno municipal prefiere no ver que comienza a haber problemas bajo la superficie de lo que se considera éxito inversor. Jerez tiene buen clima, aeropuerto, autovías, su personalidad, está cerca de la playa… algo que ya estamos pagando, con subidas del 15% en el precio de la vivienda (2025) y con alquileres que se han doblado en una década. Jerez no es que vaya a ser la próxima de Andalucía en 'caer', es que ya ha empezado a hacerlo.