Con la Selectividad ya terminada y las vacaciones recién estrenadas para miles de estudiantes, las autoescuelas de Jerez vuelven a vivir uno de los momentos de mayor actividad del año. Las aulas se llenan de jóvenes de 18 años que aprovechan el verano para preparar el permiso de conducir antes de comenzar la universidad o incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, ese incremento habitual de alumnos vuelve a encontrarse con el mismo obstáculo que lleva años enquistado: la escasez de examinadores de la Dirección General de Tráfico.El problema no es nuevo, pero el sector denuncia que cada verano adquiere una dimensión todavía mayor. Mientras las matrículas aumentan, las posibilidades de examinarse disminuyen. Hay alumnos que aprueban la parte teórica, completan las clases prácticas y, aun así, deben esperar semanas o incluso meses para acceder al examen de circulación porque las plazas disponibles son insuficientes.Un profesor de autoescuela, en mitad de una clase.-JUAN CARLOS TOROLa situación ha llevado a la Asociación Provincial de Autoescuelas de Jerez (Acaez), que representa a la mayoría de centros de Jerez, la Sierra de Cádiz y la Costa Noroeste, a convocar una concentración el próximo 17 de julio ante la Subdelegación del Gobierno en Cádiz. Reclaman una solución estructural a un problema que, aseguran, perjudica a empresas y alumnos por igual.El verano multiplica la demanda, pero no los exámenesEn las autoescuelas la llegada de julio tiene un patrón que apenas cambia cada año. Las agendas comienzan a llenarse en cuanto terminan los exámenes de la PAU y miles de jóvenes aprovechan el parón académico para iniciar el proceso de obtener el permiso B."Después de la PAU es cuando máximamente llegan los alumnos para intentar sacar el permiso B", explica Vanessa Grifol, responsable de la autoescuela Los Cedros, a lavozdelsur.es. En su caso, calcula que el incremento ronda, como mínimo, el 30% respecto a otras épocas del año, aunque reconoce que trabajan con una elevada demanda durante prácticamente todo el curso.La mayoría tiene un perfil muy definido. Son chicos y chicas de 18 años recién cumplidos que quieren llegar a septiembre con la teoría aprobada y las prácticas encaminadas antes de marcharse a estudiar fuera o comenzar una nueva etapa académica. "Muchos se van a la universidad o a un grado superior fuera de Jerez y quieren tener esa independencia para poder desplazarse", resume.En la Autoescuela Center el escenario es muy parecido. Allí explican que la mayor parte de su clientela durante estos meses también corresponde a jóvenes que aprovechan las vacaciones para empezar el carné. Durante el resto del año, en cambio, aumenta el número de alumnos de más edad, personas que ya trabajan y encuentran entonces el momento para obtener un permiso que necesitan por motivos laborales.Su responsable reconoce que también ha cambiado el momento en el que los jóvenes deciden dar el paso. "Hace diez o 15 años cumplir los 18 era prácticamente sinónimo de apuntarse a la autoescuela. Ahora muchos esperan hasta los 20, 21 o 22 años". En su opinión, buena parte de ellos no perciben todavía la importancia que tendrá el permiso de conducir hasta que terminan los estudios y comienzan a buscar empleo.Una espera que desesperaLa afluencia de estudiantes no supone un problema para los centros. Las autoescuelas llevan años adaptando su organización al incremento estacional de matrículas mediante cursos intensivos, ampliación de horarios y una planificación que les permite absorber esa demanda."El problema es que no hay grupo de examen suficiente. Los chicos necesitan continuidad para aprender y no podemos empezar las prácticas si después no sabemos cuándo van a poder examinarse", explican desde Los Cedros.Alumnas durante una clase en la autoescuela Center.-JUAN CARLOS TOROLa formación práctica exige una regularidad que resulta imposible mantener cuando las fechas de examen se retrasan. "Conducir es un automatismo. No puedes darle una clase esta semana y otra dentro de siete días", añade. Esa falta de continuidad obliga a reorganizar constantemente las agendas y termina generando nuevas listas de espera dentro de las propias autoescuelas.En Center describen una situación similar. Existe un sistema que determina cuántos alumnos puede presentar cada centro a examen en cada convocatoria. El problema aparece cuando esa cifra queda muy por debajo de las necesidades reales: "Si tú tienes 20 alumnos preparados y te dicen que solo puedes presentar a cuatro, pues cuatro son los que van", resume su responsable.La consecuencia acaba trasladándose también a los propios alumnos, que prolongan durante más tiempo un proceso que ya de por sí exige una inversión importante tanto de tiempo como de dinero. Jóvenes que cuentan los días para ponerse al volanteAlejandra acaba de cumplir los 18 años y representa el perfil que cada verano llena las autoescuelas jerezanas. Después de superar la PAU decidió aprovechar las vacaciones para empezar con el carné antes de iniciar la universidad: "Ahora tengo tiempo y el coche te da libertad, autonomía y deja de depender de que alguien pueda llevarte", explica a este medio. Aunque reconoce que también llega con cierto cansancio después de dos cursos intensos de Bachillerato. "Creo que me está costando más por el desgaste mental que llevo acumulado", asegura.De momento prepara el examen teórico elaborando sus propios apuntes y haciendo test de forma continua. Todavía no ha comenzado las prácticas, pero ya conoce el problema que le espera cuando llegue ese momento."Sabemos que hay una lista de espera muy grande porque faltan examinadores y que probablemente tendremos que esperar bastante para hacer el práctico", comenta con naturalidad. Ella confía en poder tener el permiso entre finales de octubre y principios de noviembre, aunque asume que el calendario dependerá de una disponibilidad que hoy nadie puede garantizar."El coche es una necesidad"La incertidumbre también acompaña a quienes deciden sacarse el permiso algunos años más tarde. Sandra, de 25 años, llevaba tiempo viviendo fuera de Jerez y tenía claro que, cuando llegara el momento, quería obtener el carné en su ciudad. Aprovechando que ha regresado, ha decidido no retrasarlo más, aunque es consciente de que el verano no es precisamente la época más sencilla.Un alumno de autoescuela revisa el motor del coche que conduce en prácticas.-JUAN CARLOS TORO"No me corre una prisa enorme, pero tampoco quiero seguir aplazándolo", resume. Su objetivo es aprobar la teoría en septiembre y comenzar las prácticas cuanto antes. En la autoescuela ya le advirtieron de los retrasos provocados por la falta de examinadores, una situación que observa con preocupación. "Genera incertidumbre saber que puedes estar preparada para examinarte y tener que esperar por un problema que no depende de ti".Considera además que el permiso sigue siendo una herramienta imprescindible para muchas personas. "Hay gente que lo necesita para trabajar, para estudiar o simplemente para desplazarse". En su caso añade otro factor que, según cree, explica por qué muchos jóvenes ya no se apuntan a los 18 años. "También es una cuestión económica. No todo el mundo puede permitirse sacarse el carné en cuanto alcanza la mayoría de edad".Un factor más para el mercado laboralEsa necesidad también la comparte Elías, de 24 años. En su caso, empezó el proceso cuando pudo asumir el coste gracias a unas ayudas obtenidas durante un grado superior y una vez incorporado al mercado laboral. "Lo principal es que hoy en día el carné es necesario para casi cualquier trabajo, incluso aunque trabajes en una oficina".Actualmente espera una fecha para realizar el examen práctico después de más de un año inmerso en el proceso. Su profesor atiende a una veintena de alumnos cada semana y debe repartir las clases entre todos ellos. Habitualmente recibe dos o tres sesiones semanales, aunque entiende que la organización se complica cuando cada convocatoria ofrece menos plazas de examen de las necesarias. Las autoescuelas reclaman más examinadores.-JUAN CARLOS TOROPese a ello, distingue claramente dónde está el origen del problema. "La autoescuela no tiene culpa. El problema es que faltan examinadores". Un cuello de botella que termina afectando a todo el sectorLos responsables de los centros coinciden en que un alumno necesita continuidad para consolidar lo aprendido. Alargar en exceso ese proceso obliga, en muchos casos, a seguir impartiendo clases de refuerzo hasta que llega la convocatoria, con el consiguiente incremento del tiempo de formación y de la carga de trabajo para profesores y vehículos.En Los Cedros, esa planificación comienza incluso antes de que lleguen los alumnos. Los cursos intensivos de teoría suelen completarse durante junio y la demanda obliga a reservar plazas con antelación. La autoescuela distribuye la formación entre varios centros para ofrecer mayor flexibilidad, pero el verdadero cuello de botella aparece una vez aprobada la parte teórica.Mientras tanto, la actividad apenas se detiene durante el verano. En su caso únicamente cierran las dos primeras semanas de agosto, coincidiendo con el parón de Tráfico. El resto del tiempo continúa la formación para llegar preparados a las siguientes convocatorias.La elevada demanda tampoco afecta únicamente al permiso B. Durante estos meses también aumenta el número de jóvenes que optan por los permisos de motocicleta, mientras que la formación para conductores profesionales de camión mantiene un flujo constante durante todo el año.Una clase de autoescuela, este verano.-JUAN CARLOS TOROVerano con menos examinadoresLas dificultades que describen alumnos y autoescuelas tienen su origen, según denuncia ACAEZ, en la reducción de personal destinada a realizar los exámenes prácticos en la provincia de Cádiz. La asociación sostiene que la plantilla ha pasado de contar con 22 examinadores y dos coordinadores en 2024 a disponer actualmente de 17 examinadores. De ellos, tres permanecen de baja de larga duración y durante el verano se suman además las vacaciones reglamentarias, lo que deja algunas semanas con entre siete y diez examinadores operativos para toda la provincia.La situación adquiere una especial dimensión en Jerez. El centro de exámenes concentra entre el 40 y el 45% de toda la demanda provincial y acumula una bolsa superior a 4.200 aspirantes pendientes de realizar la prueba práctica, según los datos aportados por la asociación.Huelga de autoescuelas de la provincia en Cádiz durante el año pasado.Ante esa falta de personal, la Dirección General de Tráfico ha impulsado el denominado Proyecto de Refuerzo Operativo (PRO), que contempla la realización de exámenes extraordinarios los sábados. Sin embargo, las autoescuelas consideran que la medida resulta insuficiente porque, hasta ahora, está pensada principalmente para capitales de provincia y para alumnos del permiso B, dejando fuera otros permisos igualmente afectados por las listas de espera.Una protesta para reclamar soluciones establesCon este escenario, las autoescuelas volverán a movilizarse el próximo 17 de julio junto al resto de asociaciones integradas en la Unión Federal de Autoescuelas de Andalucía (UFFAA). La concentración tendrá lugar ante la Subdelegación del Gobierno en Cádiz y reunirá también a representantes de la Bahía y del Campo de Gibraltar.El objetivo, insisten, no pasa por reclamar medidas puntuales durante el verano, sino una solución estable que permita acompasar el número de examinadores a la demanda real existente en la provincia. Consideran imprescindible que cualquier refuerzo incluya al centro de exámenes de Jerez, que soporta casi la mitad de toda la actividad provincial.Mientras tanto, en las aulas continúan entrando nuevos alumnos cada semana. Algunos esperan conducir por primera vez antes de empezar la universidad. Otros necesitan el permiso para acceder a un empleo o ampliar sus oportunidades laborales. En Cádiz, desde hace años, el último paso para obtener el carné depende menos de la preparación del alumno que de una lista de espera que vuelve a crecer cada verano.