El monumento al rey Carlos III se encuentra ubicado en el inicio del paseo homónimo, junto al Centro Reina Sofía (actual sede del Rectorado de la Universidad de Cádiz), anterior Pabellón de Ingenieros. Fue erigido en 1989 con motivo del bicentenario de su fallecimiento y fue patrocinado por el Ayuntamiento de Cádiz, presidido entonces por don Carlos Díaz.Busto de Carlos III, inauguración en 1989 por D. Carlos Díaz. Imagen del Archivo Histórico Municipal.Conmemora al citado monarca (cuarto soberano de la dinastía borbónica), cuyo reinado, entre 1759 y 1788, ha sido considerado como un claro exponente del Despotismo Ilustrado y promotor de nuevas ideas e intenciones relativas a la organización de las estructuras del Estado, la ordenación del territorio y el aprovechamiento y racionalización de sus recursos.Hitos de CádizMonumento a Diego Fernando Montañés y Álvarez en Cádiz Manuel Holgado GarcíaEn el caso de Cádiz y el entorno de la Bahía, esta nueva gestión tuvo una influencia crucial en la articulación de los espacios urbanos, así como en la gestión de infraestructuras y superestructuras: la construcción de las murallas de San Carlos y el barrio inserto entre ellas, la reforma de la plaza de San Antonio o el primer proyecto de la traída de aguas desde los manantiales del Tempul (obras realizadas bajo el gobierno de su gobernador militar, el conde O'Reilly).Busto de Carlos III, vista frontal.El busto prolongado —que representa la cabeza, el cuello y parte del torso, sin brazos— es obra del escultor Francisco Elías Vallejo. El artista nació en Soto en Cameros (La Rioja) el 4 de octubre de 1782 y falleció en Madrid el 22 de septiembre de 1858. Recibió sus primeras nociones de dibujo en su pueblo natal de la mano del presbítero, pintor y escultor Bernabé Romero. Tras trasladarse a Madrid, fue admitido el 15 de septiembre de 1802 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pasando progresivamente por las salas de principios, cabezas, figuras, yeso y del natural, y ganando tres premios extraordinarios. Paralelamente, recibió formación práctica en los talleres de los escultores aragoneses Pascual Cortés y Juan Adán. En 1808 obtuvo el segundo premio de primera clase en los Premios Generales de la Academia.En la Real Academia de San Fernando fue nombrado Académico de Mérito (1814), Teniente Director de Escultura (1818), Director de Escultura (1830) y Director General en dos ocasiones (1841 y 1851), ejerciendo de forma muy valorada la docencia tanto allí como en su propio taller y participando en labores de inventario o tasación de obras de arte. En el ámbito cortesano, realizó una accidentada carrera como Escultor de Cámara de los Borbones, ascendiendo a Ayudante (1816), Segundo (1831) y Primer Escultor de Cámara (1836). También trabajó como artífice y profesor en la Fábrica de Platería Martínez de Madrid, y realizó múltiples encargos particulares.Busto de Carlos III, vista angular derecha.El autor sitúa su figura en la transición entre la tradición académica ilustrada y la romántica. Su producción artística estuvo ligada a las instituciones ilustradas y a los encargos cortesanos, pero al mismo tiempo participó en el primer desarrollo de la escultura pública con una temática de carácter heroico e historicista. Cultivó además el retrato (muchos de ellos fundidos en bronce) y obras monumentales de carácter efímero en materiales perecederos. En cuanto a sus encargos particulares, su producción estuvo mayoritariamente volcada hacia la escultura religiosa.Busto de Carlos III, vista angular izquierda.El busto representa al monarca con sus rasgos físicos más característicos, como su prominente nariz borbónica. Enfatiza la mirada directa, la mandíbula firme y el peinado propio de la moda cortesana del siglo XVIII (recogido hacia atrás). El retrato captura una expresión de dignidad y autoridad.En el pecho se aprecian las insignias del más alto rango de la Corona. Destacan el gran collar de la Orden del Toisón de Oro y la cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, una orden de caballería que él mismo fundó en 1771 para premiar a aquellas personas que destacaran por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona.Busto de Carlos III, vista frontal, detalle.El busto (con unas medidas de 71 cm de alto, 58 cm de ancho y 32 cm de profundidad) descansa sobre un pedestal cuadrangular de bronce de tres cuerpos (de 34 cm de alto x 28 cm de ancho), en cuyo frontal se lee claramente la inscripción tallada "Carlos III". Además, el pedestal incorpora varios relieves en las caras laterales y posterior. En las laterales se representan las dos fuentes mitológicas de Madrid (las de Cibeles y de Neptuno), mientras que en la posterior aparece la representación de la Puerta de Alcalá. Busto de Carlos III, vista lateral derecha.Busto de Carlos III, vista lateral izquierda.El uso de estas figuras nos lleva a dos conclusiones: por un lado, que el busto no se realizó para ser ubicado en Cádiz —lo lógico hubiera sido contextualizarlo con representaciones de la ciudad o del entorno—; por otro, que se trata de la copia de otro busto ubicado en alguna institución, probablemente de Madrid (no en vano, Carlos III es conocido como "el mejor alcalde de Madrid").Busto de Carlos III, vista posterior, detalle pedestal, Puerta de Alcalá.La textura del busto es lisa, salvo en los laterales del bloque donde no se han representado los brazos, donde aparece rugosa.Busto de Carlos III, vista posterior.En contraste, el pedestal de granito aporta una base sólida y una textura que resalta la complejidad de la escultura de bronce. Este elemento tiene una base rectangular de varios cuerpos, mide 115 cm de alto x 60 cm de ancho x 45 cm de fondo y está aplacado en granito negro y blanco, con una textura rugosa combinada con algunas placas pulidas, en su frontal, inscritas en versales, casi ilegibles, AÑO MCMLXXXIX.Vista frontal del pedestal granítico del monumento a Carlos III.Orientado hacia el Baluarte de la Candelaria, el busto de Carlos III es una obra de arte pública que cumple una función tanto conmemorativa como estética. A través de la materialidad del bronce, la iconografía detallada y la integración en un entorno histórico y natural cargado de significado, la escultura no solo rinde homenaje a la figura del monarca, sino que también enriquece el espacio público y la identidad de la ciudad.