Hubo un tiempo en que salvar la frontera de los cuartos de un Mundial era un imposible para España, encerrada entre miedos y demonios, codazos o 'tangazos'. Época de mucha furia y pocas luces. En Johannesburgo, tras un partido infernal contra Paraguay, aquel martirio llegó a su fin. Y 16 años después, en Los Ángeles, la selección enterró otro de sus traumas, aquel de México 86 en que Bélgica la dejó en la cuneta por el penalti fallado de Eloy Olaya. Cada vez se mira menos atrás sólo lo hacemos los periodistasy los complejos han dejado paso a la seguridad de que con orden y calma sí, también como en 2010, se avanza. Pese a que la temible Francia asoma en la próxima frontera, parece capaz de todo esta España en que Merino es quien mastica el hielo cuando ya te has acabado el cóctel.Seguir leyendo....