Estados Unidos quiere convertir los pequeños reactores nucleares en productos que puedan fabricarse en serie y colocarse donde haga falta electricidad. Una alianza entre GridMarket y Deployable Energy busca llevar esta idea a centros de datos, fábricas e instalaciones digitales que ya no pueden depender únicamente de una red eléctrica cada vez más saturada.El proyecto gira alrededor de Unity Nuclear Battery, una “batería nuclear” que en realidad no es una pila como la de un móvil, sino un microreactor modular. El acuerdo contempla desplegar más de 3 gigavatios de capacidad hasta 2035 y podría mover unos 145.000 millones de dólares durante sus 40 años de funcionamiento. Eso sí, es importante aclarar que esa cifra representa el valor estimado de la energía contratada, no una inversión que vaya a realizarse de golpe.Un pequeño reactor pensado para salir de fábricaLa gran diferencia frente a una central nuclear tradicional está en la forma de construirlo. Deployable Energy pretende fabricar sus sistemas por módulos dentro de una planta industrial, trasladarlos hasta el destino e instalarlos directamente cerca del lugar que necesita la energía.La idea recuerda más a comprar una máquina que a levantar una enorme central desde cero. Al repetir el mismo diseño muchas veces, la compañía espera reducir los plazos de fabricación y evitar parte de los retrasos y sobrecostes que suelen acompañar a los grandes proyectos nucleares.Unity también está planteado para producir electricidad, calor y refrigeración dentro de un mismo sistema. Esta última llama muchísimo la atención a los centros de datos, pues estos necesitan enormes cantidades de energía para alimentar y enfriar los servidores dedicados a la inteligencia artificial y a los servicios en la nube.Eso sí, esto no debe confundirse con la batería nuclear de carbono-14 desarrollada en China, la cual está específicamente pensada para alimentar dispositivos pequeños durante periodos extraordinariamente largos. Unity utiliza una reacción nuclear controlada y busca suministrar energía a grandes instalaciones.Su primer prototipo ya alcanzó lo que se conoce como criticidad, o sea, el punto en el que la reacción puede mantenerse por sí misma. Lo consiguió unos 150 días después de arrancar el proyecto dentro de una iniciativa del Departamento de Energía de Estados Unidos. Aun así, fue una demostración a potencia cero: sirvió para comprobar el funcionamiento básico del reactor, pero todavía no para producir electricidad comercial.Los centros de datos serán su primera gran pruebaGridMarket se encargará de buscar ubicaciones y clientes interesados. El objetivo principal es instalar un primer proyecto piloto y, si supera las pruebas y los permisos necesarios, alcanzar un ritmo de 500 megavatios anuales entre 2030 y 2035.Los centros de datos son el principal objetivo porque su consumo crece más rápido que la infraestructura eléctrica disponible. En ciertas regiones, encontrar una conexión con suficiente capacidad ya se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para construir nuevas instalaciones.Colocar microreactores junto a esos centros permitiría generar electricidad sin depender completamente de las líneas de transmisión locales. También ofrecería energía continua, algo que la solar y la eólica no pueden garantizar por sí solas sin sistemas de almacenamiento o fuentes de respaldo.El plan es ambicioso, pero todavía queda bastante por demostrar. Las empresas deben elegir dónde realizar la prueba piloto, completar el desarrollo, conseguir las autorizaciones y probar que pueden fabricar cientos de unidades de forma segura y rentable.Por ahora, Unity no ha cambiado el mercado de la energía. Sin embargo, su rápida demostración y el enorme acuerdo comercial dejan bien en claro que el objetivo es convertir la energía nuclear en un sistema modular y repetible para alimentar la próxima generación de centros de datos.