Vivo en Las Palmas y cualquier que haya pasado unas vacaciones en las Islas Canarias se imaginará lo que es pasar un verano por aquí. No tenemos un calor extremo, pero es el típico calor pejagoso, con esa humedad que parece que se te mete y no te suelta. Por eso pensé que el Shark ChillPill sería una buena opción a probar. Sinceramente, la idea de primera mano era regalárselo a mi esposa porque lleva ya bastante tiempo lidiando con los sofocos de la menopausia, así que pensar en un dispositivo de refrigeración personal, que puedes llevar contigo a donde quiera que vayas parecía muy atractivo para resolver el problema.El Shark ChillPill es un aparato pequeño, más o menos del tamaño de unos binoculares pequeños, que combina tres sistemas de enfriamento intercambiables. Un ventilador de alta velocidad, un nebulizador que lanza una bruma fría y una placa fría que se llama InstaChill que refresca por contacto directo con la piel. El diseño del Shark ChillPill es muy parecido al de unos binoculares pequeños / Fotografía de Paola MejiaHe hecho mediciones de ruido, probado cada accesorio en diferentes escenarios para entender cuando es mejor usar qué cosa y ahora te voy a contar qué hace bien y dónde se queda corto. Shark ChillPill 84 / 100 Pros Autonomía real muy superior a lo prometido Plastico premium en el que no se notan las huellas Pesa muy poco La placa InstaChill refresca de verdad Contras Precio muy elevado El nebulizador dura poco tiempo activo antes de necesitar recarga No incluye cargador de pared Cable de carga demasiado corto Precio del Shark ChillPill y dónde comprarloEl Shark ChillPill es caro, vamos a empezar por ahí. En España, el precio recomendado en la tienda oficial de SharkNinja es de 129,99 euros. Así que conviene conviene que antes de comprarlo revises tanto la tienda oficial como otros distribuidores, porque siempre te lo puedes encontrar con una rebaja atractiva. Comprar en Amazon por 129,99 eurosLo tienes disponible en varios colores, incluidos el negro (que es el que yo he probado), turquesa, marrón, verde, oro, rosa y azul.Ficha técnica de características Características Shark ChillPill Dimensiones 4,5 x 8,41 x 11,2 cm Peso 350 g Materiales Plástico, metal y goma (cuerpo). Plástico y aluminio (placa InstaChill) Modos de refrigeración Ventilador, nebulizador y placa fría InstaChill Niveles de intensidad 1 Velocidad máxima del aire Hasta 7,5 m/s en la salida Capacidad del depósito de agua 14 ml Batería 4700 mAh, iones de litio Tiempo de carga 3,5 h Puerto de carga USB-C Cable incluido USB-A a USB-C, 44 cm Dónde se sitúa el Shark ChillPill El tamaño del Shark ChillPill comparado con mi mano / Fotografía de Paola MejiaCuando hablamos de dispositivos de refrigeración personal, la mayoría de los que podemos ver en el mercado o en tiendas de electrónica son ventiladores de cuello o de mano que rondan entre los 20 y los 60 euros. Opciones como el TORRAS Coolify o el JISULIFE FA13, pero este tipo de dispositivos solo son ventiladores.El ChilPill se coloca varios peldaños por encima en la gama de dispositivos más sofisticados junto a el Dyson HushJet Mini Cool o el REON POCKET PRO de Sony, que apuestan por una experiencia mucho más elaborada.La diferencia está en que mientras que el HushJet apuesta por el ventilador y el REON POCKET PRO por el enfriamento continuado por contacto, el ChillPill intenta ofrecerte lo mejor de los dos mundos y te añade además la función del nebulizador.En términos de gama, el Shark ChillPill es el primer dispositivo de este tipo de SharkNinja, así que no tiene de momento otras variables con las que podemos compararlo. Diseño, construcción y portabilidad del Shark ChillPill Esto es lo primero que ves al abrir la caja del Shark ChillPill / Fotografía de Paola MejiaLa primera vez que saqué el ChillPill de la caja lo primero que pensé es que se parece a unos binoculares pequeños. Dos piezas cilíndricas unidas por una bisagra de aspecto metálico que te permite girar una respecto a la otra para orientar el ventilador hacia donde quieres. La pieza más pequeña alberga el motor. En su lateral tiene un pequeño botón deslizante de encendido, en uno de los extremos una tapita que oculta el puerto USB-C de carga y, en el opuesto, una pantalla circular que hace las veces de mando de control.La pieza más grande es la que aloja el ventilador propiamente dicho: por un lado tiene una rejilla que expulsa aire y por el otro se acopla el accesorio que quieras usar (ventilador, nebulizador o placa fría). Todo el conjunto pesa 350 gramos según la ficha oficial española, un número que en la mano se nota más ligero de lo que esperaba. La primera sensación al cogerlo por primera vez fue justo esa: pensé que iba a pesar más y se lleva bastante bien con una sola mano. El Shark ChillPill con sus tres piezas intercambiables / Fotografía de Paola MejiaEl material dominante es un plástico brillante y suave al tacto que, al menos en el color negro que he probado, sostiene bien la sensación de producto premium. Es rígido, robusto y no tienes la impresión de que se vaya a partir a la primera de cambio.Esperaba que el brillo fuese un imán de huellas, pero para mi sorpresa el cuerpo apenas las marca. La única zona donde sí se ven claramente es en la pantalla táctil, algo lógico porque es donde tienes el dedo constantemente. Para encender el aparato hay que hacer dos gestos: primero deslizar el botón lateral a la posición de encendido y después presionar la pantalla circular como si fuese un botón físico. La pantalla se ilumina, y a partir de ahí puedes cambiar de velocidad girándola como si fuese una perilla de regulación.El cambio entre accesorios está resuelto de forma igual de directa. Para quitar la pieza que tienes puesta solo hay que girarla hacia la derecha y levantarla, y para colocar otra se hace exactamente lo contrario. Es bastante fácil y rápido de hacer. El cuerpo tiene una marquita que te indica donde debes encajar la pieza para que enrosque. El Shark ChillPill con todos los accesorios que contiene en la caja / Fotografía de Paola MejiaEn la caja vienen los tres accesorios y el cable de carga USB-A a USB-C, no incluye cargador de pared. Y ya que estamos, el cable es también algo cortito (44 centímetros) así que casi seguro vas a tirar de un cargador de móvil de los que ya tienes en casa.En cuanto a portabilidad, el ChillPill está pensado para que lo lleves cruzado al cuello, enganchado a un cinturón o a un bolso, o apoyado sobre una superficie en modo manos libres gracias a que las dos piezas giran independientes gracias a la bisagra central.La sensación de llevarlo colgado al cuello es exactamente la misma que llevar unos binoculares pequeños: no molesta porque pesa poco y la anchura del aparato no roza contra la ropa. Eso sí, los accesorios de sujeción, esas correas y ganchos de los que habla la nota de prensa, se venden por separado, algo que a estas alturas y a este precio chirría un poco.Sistema de refrigeración del Shark ChillPill La pieza grande del Shark ChillPill es el ventilador y la pequeña el motor / Fotografía de Paola MejiaAl final de los días, más allá de lo bonito que se vea o lo ligero que pueda ser, lo que realmente importa es si el Sharck ChillPill hace lo que promete, que es refrescarte en un día de mucho calor. Para intentar descubrirlo, me lo llevé de paseo por Canarias y probe sus tres sistemas de refrigeración para ver cuál me gustaba más y estas son mis conclusiones.Lo primero es hablar del ruido que hace el aparato. Este es un ventilador que está pensado para usarse alrededor de otra gente, así que es bastante importante saber qué tanto ruido hace y cómo puede molestar ese ruido a la gente a tu alrededor. La primera vez que lo prendí estaba sola en casa y cuando lo subí a la máxima velocidad pensé que iba a despegar, lo que no me pareció muy adecuado para usar en público, pero antes de juzgar vamos con la tabla de datos y la experiencia de usarlo de manera real en publico.Lo primero que hice fue medir el ruido que hace cada uno de los modos con Decibel X para tener datos comparables más allá de mi sensación. Para todos los modos hice una medición en velocidad media y la más alta posible. Esta es la tabla de resultados. Modo Nivel Ruido medio Ventilador 4 63,6 dB Ventilador 10 70,6 dB Placa fría 1 45,8 dB Placa fría 2 56,4 dB Nebulizador 4 53,5 dB Nebulizador 10 69,1 dB En terminos de vida real, 40 dB es una habitación en silencio, 60 dB una conversación normal, 70 dB una aspiradora a distancia media. Así que mi sensación de primera mano era realista, a nivel 10 tanto el ventilador como el nebulizador hacen mucho ruido.Pero hay un detalle con el que no había contado y es que, al menos en mi experiencia, lo de usar el nivel 10 generalmente no es necesario. Y ahí llega la parte de utilizarlo en situaciones reales.El ventilador El Shark ChillPill con el cabezal ventilador acoplado / Fotografía de Paola MejiaEl ventilador es el modo por defecto y el que probablemente todo el mundo va a probar primero. SharkNinja promete un flujo de aire de hasta 7,5 metros por segundo en la salida en su nivel máximo y, a nivel 10 es cierto que se el chorro de aire que lanza es bastante notable para el tamaño del aparato. Lo llevé a Teror una mañana en la que estábamos enseñando el interior de la isla a unas visitas. Sobre las once, el sol pegaba fuerte en el mercadillo y la sensación térmica era altísima. En Canarias, además del calor, hay una humedad que puede volverlo pegajoso y prácticamente insoportable.Ahí saqué el ChillPill con el ventilador acoplado y lo puse a nivel 10. El aire no obra milagros con ese tipo de calor húmedo, pero sí ayuda a que por lo menos no te sientas asfixiada. Vamos que cómo un ventilador cualquiera, circula el aire, pero la sensación térmica no baja. Sí que me llamó la atención que, ahí, incluso con el ventilador a 10, el ruido se diluía entre el entorno del mercadillo. Probando el ventilador del Shark ChillPill en el mercadillo de Teror / Fotografía de Enny NavarroEse mismo día fuimos a comer a un restaurante llamado Los Chorros en Firgas, y en ese espacio cerrado solo necesité del nivel 4 para obtener la misma sensación de movimiento de aire que te permitía estar a gusto comiendo. Y aquí es donde las mediciones de ruido cobran sentido. En casa, sola y a nivel máximo, el aparato me pareció bastante ruidoso. Pero el mismo aparato, a nivel 4, en el restaurante con el ambiente propio de una mesa de cinco personas conversando, prácticamente se perdía como un ruido blanco. Sí que se escucha, pero no es molesto.El nebulizador El nebulizador del Shark ChillPill en marcha sobre la mesa del restaurante / Fotografía de Paola MejiaEl nebulizador utiliza un pequeño depósito de agua de 14 mililitros y ofrece dos modos de pulverización: continuo o intermitente. Para ponerlo en marcha, ojo con esto, tienes que hacer un paso extra que a mí me despistó al principio.Primero se activa el aparato con el botón lateral, después pulsas la pantalla para encender y giras la perilla para elegir la velocidad, pero para que salga la bruma tienes que volver a presionar la pantalla y activar el modo de agua. Si no, solo sale aire. No es intuitivo la primera vez que se usa la verdad.La sensación, cuando finalmente lo tienes funcionando, es bastante buena. La bruma es tan fina que no moja. Yo llevo gafas y he estado escribiendo en el escritorio con el nebulizador a nivel 4 en modo intermitente, cerca de la cara, y en ningún momento se me han empañado. La brisa del nebulizador no te moja las gafas / Fotografía de Enny NavarroTampoco moja la ropa ni resulta incómodo, algo especialmente importante si te preocupa el maquillaje o si simplemente no quieres acabar sintiéndote pegajosa. Además, no necesitas tenerlo pegado a la cara para notar la bruma. Yo lo pongo en el escritorio a la altura del teclado y la sensación es igual de buena.El punto flojo del nebulizador es su autonomía. Con solo 14 mililitros de capacidad, la bruma te va a durar más bien poco.Aquí hice dos pruebas. La primera en casa con el cronómetro en mano. El depósito me dió unos ocho minutos de pulverización constante a nivel 4 más un minuto extra en el que ya se notaba que se estaba acabando y bajaba la intensidad.Al nivel 10 no bajó tanto como esperaba: unos siete minutos de nebulización a tope y otros minuto y medio o dos degradándose. Es curioso porque en teoría a más velocidad debería vaciar el depósito antes, pero la diferencia es menor de lo que uno intuiría.Fuera de casa me lo llevé a una comida con las amigas en Valsequillo a un restaurante llamado El Escondite. Durante la comida rellené el depósito tres veces con una botella de agua que tenía al lado. La sensación sí que es bastante refrescante. Hacía mucho calor y se nota bastante. Pero tengo que decir que eso de estarlo rellenando constantemente es molesto. Normal si queremos tener un dispositivo pequeño y que no pese, pero molesto al fin y al cabo. El Shark ChillPill con el cabezal del nebulizador montado / Fotografía de Paola MejiaEl ruido un poco más de lo mismo (muy parecido al ventilador), a nivel cuatro con el nebulizador se pierde como ruido blanco.Y aquí llegó la parte más divertida de la prueba y una que no esperaba: el ChillPill llama muchísimo la atención. En ese mismo restaurante, varias personas se acercaron a nuestra mesa para preguntar qué era. Incluso nuestra camarera se paró a interesarse por dónde podía comprarlo. Se convirtió en el tema de conversación durante un rato. Eso sí, las caras cambiaban en cuanto escuchaban el precio.La placa fría InstaChillY llegamos, en mi opinión, a lo mejor del ChillPill. La placa InstaChill es una superficie de aluminio (recubierta en un cuerpo de plástico) que se enfría por sí sola al enchufarla al motor y se apoya directamente contra la piel para bajar la temperatura por contacto. SharkNinja promete que en su nivel más alto puede reducir la temperatura local de la piel hasta 9 grados. No puedo confirmar exactamente cuántos grados baja mi piel al usarla porque no tengo un termómetro para medirlo, pero sí puedo describir la sensación. Es casi como ponerte un cubito de hielo en la cara, pero sin mojarte y sin esa quemazón incómoda que deja el hielo cuando lo dejas pegado un rato. Probando la placa fría del Shark ChillPill contra el calor en Teror / Fotografía de Enny NavarroYo tengo rosácea, una condición de la piel que hace que en cuanto sube la temperatura la cara se me ponga roja como un tomate y me aparezca un sarpullido bastante molesto. Aplicarme la placa InstaChill fría en la mejilla o en el cuello cuando siento la cara ardiendo o me pica es extremadamente reconfortante. Lo he usado mucho para esto durante toda la prueba y me ayuda a estar más cómoda en momentos en los que, hasta ahora, no había mucho más que pudiera hacer.En casa, mi esposa (que está en plena menopausia y lidia con los sofocos desde hace meses) también se lo ha adueñado por la misma razón. Cuando llega un golpe de calor interno, tener algo frío en el cuello o en las mejillas marca la diferencia entre pasar un mal rato o llevarlo con dignidad. Es, de hecho, quien más lo usa en casa y lo ha convertido en imprescindible en cualquier salida al restaurante o a la playa.Al margen del ángulo personal, la placa tiene otras dos virtudes. Primero, es el modo más silencioso de todos. Puedes usarlo en cualquier entorno sin que llame la atención. Segundo, funciona rápido: nada más apoyarla contra la piel notas el frío. No hay tiempo de espera. Cuando la retiras, la sensación fresca en la zona se mantiene durante unos segundos antes de volver a la normalidad. El Shark ChillPill con la placa fría montada, frente al Roque Nublo / Fotografía de Paola MejiaEl único pero, y hay que decirlo, es que la placa es también el modo más exigente para la batería. Puedes tenerla funcionando de manera continua durante aproximadamente una hora y media o una hora y tres cuartos hasta que agotas la carga.En la práctica no es un problema porque nadie se la pone durante hora y media seguida en la mejilla, sino en pulsos cortos de treinta segundos o un minuto que estiran la autonomía hasta límites razonables. Pero tienes que contar con la idea de que muy probablemente tendrás que recargarlo si lo vas a usar todo el día.Este modo lo probé también en Teror y aquí sí que la diferencia fue brutal. La sensación térmica baja mucho cuando lo usas. Con el sol pegándote a tope, sentir el fresquito es una pasada.Autonomía y carga del Chill PillUna de las sorpresas que me llevé al probarlo es que el ChillPill dura mucho más de lo que anuncia. Cargué el aparato al 100 por cien, lo puse en nivel 5 con el ventilador acoplado y lo dejé funcionando hasta que agotó la batería. El resultado fueron más de ocho horas. Casi el doble de lo que promete el propio manual. El Shark ChillPill con el ventilador acoplado, en plena calle durante el mercadillo / Fotografía de Paola MejiaEn uso real, como mi salida al campo, no llegué a agotar la batería. Porque en el día a día no lo tienes encendido todo el tiempo, sino que lo activas cuando el calor aprieta, y eso estira la autonomía.En cuanto a la carga, aquí sí encontramos el primer punto flojo relevante. El ChillPill se carga por USB-C con una potencia de 15 vatios (5 voltios y 3 amperios) y tarda tres horas y media en completarse desde cero. No hay carga rápida, y a estas alturas de 2026 se echa en falta.Comparativas rápidas: el Dyson HushJet Mini Cool se carga en alrededor de dos horas, y aparatos más económicos del segmento suelen bajar de las tres horas. Tres y media son muchas para un producto que se supone que quieres tener siempre a mano cuando el calor apriete.En resumen, la autonomía real supera lo prometido y es un punto fuertes del ChillPill. La carga, en cambio, es lenta, sin carga rápida y con accesorios (cable cortísimo) mejorables.Mejores alternativas al Shark ChillPill La pantalla del Shark ChillPill marcando el nivel 5 y poca batería / Fotografía de Paola MejiaEl Shark ChillPill se mueve en una franja de precio elevada, así que si buscas algo similar (o si el precio te echa para atrás y quieres mirar qué ofrece el mercado por menos) hay tres opciones que te pueden interesar. Cada uno tira de una filosofía distinta y cubre un perfil de comprador diferente al del ChillPill.Si te interesa quedarte solo con el ventilador y buscas la mejor calidad posible en formato portátil, el Dyson HushJet Mini Cool es la referencia obvia: aire potente, silencioso y con acabado premium, pero sin bruma ni placa fría.Si lo que te llama la atención es la parte de la placa InstaChill y prefieres la discreción y autonomía, el Sony REON POCKET PRO Plus podría ser una buena opción pero es aún más caro (alrededor de 229 euros).Y si el precio del ChillPill te resulta directamente inasumible, el TORRAS Coolify Cyber 3 ronda la franja de los 100 euros.¿Merece la pena el Shark ChillPill? El Shark ChillPill a contraluz bajo un pino / Fotografía de Paola MejiaDespués de varias semanas conviviendo con el Shark ChillPill yo lo calificaría como un producto de lujo. No es algo que necesites para vivir. No lo va a echar en falta nadie que hasta ahora se haya arreglado con un abanico o un mini ventilador. Es caro y para la mayoría de nosotros resulta difícil justificar el gasto.Pero una vez que lo tienes, te mejora la vida al instante. Es uno de esos lujos que cuando te los puedes permitir se notan de verdad.¿A quién se lo recomendaría sin dudar? A personas con piel reactiva al calor, a mujeres que estén atravesando la menopausia, a quienes vivan o trabajen en entornos calurosos y pasen mucho tiempo fuera de casa, y a compradores para los que un extra de 150 euros no cambie el mes. Comprar en Amazon por 129,99 euros¿A quién le pediría que se lo pensase dos veces? A cualquiera que solo quiera aire y no le interese la placa fría (para eso hay opciones más baratas o más especializadas) y a quienes no lo vayan a usar habitualmente, porque el precio no sale a cuenta si te lo llevas dos veces al año a la playa.No es un producto para todos, pero para su público concreto es de esos aparatos que, una vez que los usas durante un verano entero, te cuesta imaginar cómo era pasar el calor sin ellos.