Con una cámara obligatoria: así funciona el nuevo dispositivo que detecta si el conductor mira el móvil o se distrae

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Desde este pasado 7 de julio, todos los vehículos nuevos comercializados en la Unión Europea deben incorporar de serie nuevos sistemas de asistencia a la conducción destinados a mejorar la seguridad vial. La medida forma parte del Reglamento General de Seguridad y busca reducir los accidentes provocados por las distracciones al volante y proteger a los usuarios más vulnerables de la carretera.La normativa establece la incorporación obligatoria de dos tecnologías: el sistema avanzado de advertencia de distracción del conductor (ADDW) y la frenada automática de emergencia con detección de peatones y ciclistas. Ambos sistemas están diseñados para intervenir cuando detectan situaciones que pueden derivar en un accidente, aunque en ningún caso sustituyen la responsabilidad del conductor.Así funciona el sistema que detecta las distracciones al volanteEl sistema Advanced Driver Distraction Warning (ADDW) utiliza cámaras y sensores para supervisar de forma constante la atención del conductor. La tecnología analiza la dirección de la mirada, los movimientos de la cabeza y otros indicadores relacionados con la concentración durante la conducción.Cuando el sistema detecta que el conductor aparta la vista de la carretera durante demasiado tiempo, manipula el teléfono móvil o presenta síntomas compatibles con la fatiga o una pérdida de atención, activa una advertencia para que recupere la concentración. Estas alertas pueden emitirse mediante señales sonoras o visuales. La normativa establece que este sistema debe permanecer operativo a partir de los 20 kilómetros por hora, momento desde el que comienza a monitorizar el comportamiento del conductor mientras circula.Frenada automática para proteger a peatones y ciclistasLa segunda tecnología obligatoria es el sistema de frenada automática de emergencia, desarrollado para reducir el riesgo de atropello de peatones y ciclistas. Si el vehículo identifica un peligro inminente y el conductor no actúa a tiempo, el sistema puede intervenir de forma autónoma para detener el automóvil o minimizar las consecuencias del impacto.Tal y como recoge la normativa, estos asistentes no sustituyen al conductor, sino que actúan como un respaldo adicional. Su función es "avisar, corregir o incluso frenar si detectan una situación de riesgo". La implantación de estas tecnologías supone un nuevo paso en la incorporación de sistemas inteligentes de seguridad a los vehículos. Su finalidad es disminuir la siniestralidad mediante la detección temprana de situaciones de peligro y la asistencia al conductor en momentos críticos.La obligatoriedad de estos dispositivos también ha abierto el debate sobre la privacidad. Aunque la normativa no exige grabar el rostro del conductor, algunos expertos han expresado su preocupación por el uso de cámaras capaces de monitorizar de forma permanente la atención durante la conducción y por las implicaciones que esta tecnología puede tener en materia de protección de datos.