Fue un triunfo de narices. Y nunca mejor dicho cuando se consiguió en una ciudad llamada Bergerac tan famosa por la medio ficción y realidad de Cyrano como por la gesta recordada de Miguel Induráin al que llamaron El Tirano’ por allá 1994. Ganó el belga Tim Merlier gracias a un esprint fantástico; segunda victoria consecutiva en un Tour que rodó sin alteraciones en cuanto a la lucha por la general que domina a placer Tadej Pogacar.Seguir leyendo....