Todo comenzó en la primera jornada. Con el Argentina-Argelia aún empatado a cero, en el minuto 17 Messi clavó los tacos de su bota izquierda sobre el gemelo de la pierna derecha de Aissa Mandi. El equipo africano reclamó inmediatamente la tarjeta roja para Leo, pero ni el colegiado ni el VAR entendieron que fuera una acción de expulsión. Tampoco de amarilla. El polaco Marciniak, uno de los mejores árbitros a ojos de UEFA y FIFA (fue el designado para pitar la final de Catar 2022) ni siquiera amonestó a Messi. Después, el partido lo ganó sobradamente Argentina gracias a un triplete de Leo. Los ocho goles de Messi y la bula arbitral han sido los dos principales ejes en los que se ha sostenido Argentina para meterse en semifinales por segundo Mundial consecutivo. Y es que tras lo de Argelia, no solo creció Messi, también la polémica. Que se lo pregunten a Austria, Cabo Verde, Egipto y Suiza, estos dos últimos con decisiones muy llamativas del VAR que provocaron la indignación en el equipo africano y centroeuropeo. Ambos estuvieron muy cerca de eliminar a la vigente campeona, pero cuando estaban a punto de lograrlo llegó el videoarbitraje para enterrar su trabajo e impulsar a Argentina. «Bueno, la verdad que sufrimos. Sabíamos que era un equipo muy físico y nos pusieron en dificultad desde ese aspecto. No fuimos capaces de salir de ciertas situaciones. La suerte estuvo de nuestro lado. Esa es la realidad, porque a ellos le echaron a un jugador y ahí el equipo sí que ya pudo atacar», analizó Scaloni tras la agónica clasificación ante Suiza. Una más, y van tres consecutivas. El seleccionador argentino solo mencionó la controvertida roja de Ndoye, sin entrar a valorar la justicia o no de la misma, en una enrevesada decisión del VAR que provocó la ira de Suiza. Se expulsó al atacante helvético por confusión de identidad, pero no por una infracción de un compañero adjudicada a otro erróneamente, sino por simular una patada de un rival, en este caso Paredes, castigada con amarilla por Pinheiro. Eso obligó al colegiado portugués a dar marcha atrás, quitarle la cartulina al argentino y mostrársela a Ndoye, que como ya tenía otra, acabó en la calle en el minuto 70: «No sé quién inventó esta regla, pero no podemos cambiarla. Si le sacas una tarjeta amarilla a Embolo por eso, tendrías que haberle sacado varias antes por algunas faltas contra Breel. Pero al final nos castigaron. Me resulta incomprensible que una regla nos debilite así», aseguró Murat Yakin tras la eliminación. Sus jugadores también se quejaron tras la cruel eliminación, cuando ya estaban en la orilla de los penaltis tras aguantar más de cincuenta minutos con uno menos: «Necesito que alguien me explique cómo puede intervenir el VAR en una situación así y en un partido como este. Perder de esta manera después de una actuación arbitral tan deficiente duele mucho», comentó Freuler. «No suelo quejarme del árbitro, pero hoy todo les salió bien. Nunca había jugado un partido tan desigual. Ninguna de sus simulaciones fue sancionada. No recibieron ni una sola tarjeta amarilla en los primeros 90 minutos», analizó Akanji. Quejas y lamentos que recordaron a las del técnico de Egipto, que también cargó duramente contra el árbitro y el VAR tras la remontada de Argentina en octavos, iniciada por un polémico gol anulado a los africanos. Hossam Hassan habló de torneo amañado y anunció que no vería ningún partido más del Mundial. Lo mismo hizo Zico, la 'víctima' del VAR en ese partido, que incluso llegó a pedir irónicamente que le dieran ya la copa a Argentina: «Nosotros hablamos en la cancha, sois vosotros los periodistas los que estás generando ese ruido de que nos favorecen los árbitros», comentó Lisandro. Este análisis del defensa argentino ni siquiera lo hizo tras el sufrido 3-1 ante Suiza, sino en la previa. En la única pregunta que han recibido los jugadores, o Scaloni, en este Mundial sobre las controvertidas decisiones arbitrales que están dándole viento de cola a la campeona. Un silencio informativo muy llamativo, pero que no tapa las sospechas de trato de favor a la hora de pitar ni tampoco el mal fútbol de Argentina: «Hay que ser realistas. Tenemos muchas cosas que mejorar, pero ganando siempre es más fácil hacerlo», reflexiona Scaloni. Argentina está fundida. Mental y físicamente. Ha necesitado dos prórrogas para eliminar a Cabo Verde y Suiza, números 67 y 19 del ranking FIFA, y una remontada heroica para quitarse de encima a Egipto, 29 del ranking. Y lo ha hecho con los estadios llenos de argentinos, que cada eliminatoria que pasa se marchan un poco más enfadados para el siguiente destino. Sí, claro, felices por ver a Argentina pasar rondas, pero perplejos por lo mal que juega su equipo: «Estamos teniendo mucha suerte. Hemos gastado todos los comodines, hasta los que no eran nuestros. Así es imposible ganar a Inglaterra», explicaba un grupo de hinchas a este periódico tras el triunfo en Kansas. Mucho Messi, poco fútbol, bula arbitral y una buena dosis de suerte: el milagro semifinalista de Argentina