Cantarillo: no hay quinto malo

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Un cuarto de hora antes del encierro, la Kiss Cam -esa cámara que enseña las costuras del acompañante, oficial o extraoficial, ese foco que ha provocado más de una bronca entre pariente y parienta- enfocaba a Fortes en el callejón abrazado a su niño. Desde un burladero contempló la llegada de La Palmosilla, la misma ganadería con la que salió a hombros el pasado año con Fernando Adrián. Otra vez juntos en el cartel, ahora con Samuel Navalón como compañero de terna, en una tarde de incómodo viento para disfrutar de las virtudes del conjunto de Tarifa y pulir los defectos, que de ambas cosas hubo en una corrida sin exageraciones -algunos en el límite-, con opciones para triunfar y... Ver Más