Pedro Luis Calvo, nuevo hermano mayor de La Exaltación de Jerez: "Nadie nos ha regalado nunca nada"

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Un hermano mayor joven, pero experimentadoPedro Luis Calvo Ramos es el nuevo hermano mayor de la Hermandad de la Exaltación de Jerez. Llega a este cargo con 35 años de edad, sumando más de tres décadas como hermano de su cofradía, a la que conoce perfectamente y en la que ha trabajado en varias juntas de gobierno.La secretaría ha sido su ámbito de actuación y ahora entra a gobernar una hermandad cuya progresión es extraordinaria en todos sus frentes: en la masa social de la corporación y en lo patrimonial. Llega a las Viñas por tradición familiar.Su padre le recuerda quiénes eran tiempos atrás y lleva en su ADN cofrade-viñero una máxima que es santo y seña allí: nadie les ha regalado nada y que el trabajo y más trabajo es el secreto para alcanzar los objetivos. A Pedro Luis Calvo le toca terminar el proyecto del nuevo manto de la Concepción Coronada, con una fecha límite: diciembre de 2029, año en el que se cumplen las bodas de plata de la coronación canónica, efeméride que ya están preparando.Pregunta: ¿Qué le motivó a dar el paso para presentarse a hermano mayor?Respuesta: Creíamos que era conveniente mantener una línea continuista en el gobierno de la hermandad y me veía preparado para asumir esta responsabilidad. Siempre tuve claro que, en algún momento, me presentaría, y la oportunidad ha llegado ahora. Desde hacía un año buscábamos un relevo que asumiera las riendas de la hermandad y diera continuidad a los proyectos en marcha, como el del nuevo manto. Vi que era el momento y por eso di ese paso.P: Un salto que le convierte en heredero de dos décadas de pujanza de una cofradía que ahora atraviesa, probablemente, uno de sus mejores momentos.R: La verdad es que sí. Estamos en un muy buen momento. Contamos con una gran estabilidad institucional, crecemos cada año en número de hermanos y nazarenos y gozamos también de una situación económica muy sólida.P: ¿Y cómo se traduce ese buen momento en cifras?R: Basta con mirar el censo de hermanos. Actualmente somos alrededor de 1.200, una cifra que hace no demasiado tiempo parecía impensable. Y si lo trasladamos al Viernes Santo, la hermandad pone en la calle cerca de un millar de personas, con casi 700 nazarenos entre los de fila, paveros y el resto del cortejo.El hermano mayor electo posando ante la sede social de la cofradía.MANU GARCÍAP: Es fácil deducir que uno de sus objetivos será seguir haciendo crecer esas cifras.R: Hacer crecer la hermandad debe ser uno de los principales objetivos de cualquier hermano mayor. Quien asume esta responsabilidad tiene que velar para que el número de hermanos siga aumentando cada año y que ese crecimiento también se refleje en la estación de penitencia.P: ¿Se ha marcado alguna meta concreta en ese sentido?R: Creo que no hay que fijarse una cifra determinada. Lo que sí deseo es que, cuando concluyan estos cuatro años, la hermandad haya seguido creciendo y haya mantenido el valor que hoy tiene en los ámbitos social, institucional y patrimonial.P: En el plano patrimonial, la hermandad ha experimentado una transformación extraordinaria durante las dos últimas décadas gracias a una sucesión de mandatos que han dado continuidad a los proyectos.R: Todo comenzó con el mandato de Juan de Dios, cuando se aprobó el proyecto del paso de misterio. Después Manuel Tenorio continuó ese trabajo hasta culminarlo. Con Manuel Tristán hemos avanzado en otro gran sueño de la hermandad: dotar a la Virgen de un paso de palio a su altura. Ese proyecto está muy avanzado. Ya se ha concluido toda la parte superior, con las bambalinas y el techo de palio, y para el Viernes Santo de 2027 estrenaremos los candelabros de cola y la restauración de los varales para adaptarlos al nuevo conjunto, combinando oro y plata. El crecimiento patrimonial ha sido realmente muy importante."No somos mejores ni peores que nadie, pero vivimos la hermandad muy intensamente. Eso es lo que nos diferencia"P: Y ahora recibe como herencia culminar el proyecto del nuevo manto.R: Es una herencia muy bonita. Es lo único que le falta a la Virgen. Es un sueño más por el que vamos a trabajar para que el 8 de diciembre de 2029 el nuevo manto luzca sobre sus hombros.P: Será un momento muy especial, porque ese día se cumplirán veinticinco años de la coronación canónica.R: Hablando con mis hermanos me decían que asumo una responsabilidad complicada por todo lo que supone ser hermano mayor de una hermandad con 1.200 hermanos y con la progresión que está experimentando. Pero serán cuatro años muy bonitos. No solo celebraremos el 25 aniversario de la coronación, una fecha muy importante para mí o para la junta de gobierno, sino para toda la hermandad.Pedro Luis Calvo entre los bloques de la Vid y la casa de hermandad. MANU GARCÍAP: Aunque todavía queda tiempo para esa efeméride, ¿ya piensan en cómo celebrarla?R: Ya estamos trabajando en ello. La junta saliente dejó constituida una comisión para preparar el 25 aniversario y ahora nos corresponde ratificar el trabajo realizado y empezar a concretar todo lo que haremos en 2029. Lo que tenemos claro es que queremos que los hermanos disfruten de esta celebración. La coronación hubo que organizarla en muy poco tiempo; ahora contamos con margen suficiente para preparar unos actos de gran envergadura, como ya ocurrió con el 15 aniversario de la coronación y el 50 aniversario de la coronación parroquial de la Virgen. Queremos que tanto los hermanos como los devotos disfruten no solo del 8 de diciembre, sino también de todos los actos previos."Nunca podemos olvidar de dónde venimos. Todo lo que hoy tiene la hermandad se ha conseguido con el trabajo de sus hermanos"P: Cuando habla de que los hermanos disfruten, es inevitable imaginar a la Virgen bajo su palio en la calle.R: Lógicamente habrá que plantear un proyecto que deberá contar con la aprobación de la Delegación Diocesana. Pero creo que lo lógico sería que la Virgen estuviera en la calle el 8 de diciembre.P: ¿Qué ofrece la Hermandad de la Exaltación para ejercer ese efecto llamada del que disfruta tanto en su vida interna como en el Viernes Santo?R: Es una hermandad muy viva en todos los aspectos. Un ejemplo fue el mismo día de las elecciones: un jueves laborable y con una única candidatura, acudieron casi 300 hermanos a votar. Eso demuestra que a la gente le importa su hermandad. Quien llega a las Viñas, ya sea por tradición familiar o por cualquier otra circunstancia, termina implicándose. Saben que llegan a una hermandad viva, con cultos y actividades durante todo el año, una hermandad que nunca se detiene y que se vive los 365 días. Esa es una de nuestras principales señas de identidad. No somos mejores ni peores que nadie, pero sí diferentes porque vivimos la hermandad con muchísima intensidad. Tenemos la suerte de que un cabildo ordinario llena la iglesia cuando se permitía hacerlo en el templo. Somos una hermandad que nunca permanece quieta.Calvo ante el Cristo de la Exaltación y la Concepción Coronada.MANU GARCÍAP: Entró en la hermandad con cinco años. Han pasado tres décadas desde entonces y hoy es su hermano mayor. ¿Qué queda de aquella cofradía y qué ha cambiado?R: Lo que permanece es nuestra forma de vivir la hermandad, una idiosincrasia basada en el trabajo y el esfuerzo. Aquí nadie nos ha regalado nunca nada; todo lo hemos conseguido nosotros. Esa es la esencia que debemos conservar y por la que la hermandad tiene que seguir luchando para no olvidar nunca de dónde viene. Soy hermano desde los cinco años y visto la túnica desde los nueve. Mi vinculación nace de mi familia, especialmente de mi padre, que siempre nos contaba las dificultades que pasaba la Virgen para regresar al barrio de la Vid. Hoy la Virgen de la Concepción cuenta con más de un centenar de costaleros y el Señor supera los 150. Eso habla por sí solo de la evolución de la hermandad. Dice mucho que cuando acompaño al paso de misterio en la presidencia y miro hacia delante, no alcanzo a ver la cruz de guía. También dice mucho que quien acompaña al palio no tenga tiempo material para llegar a ver al Señor. Todo ese crecimiento es mérito de todos y cada uno de los hermanos. Por eso nunca podemos olvidar de dónde venimos, es algo que tenemos muy presente.