Hace 3.200 años, las élites de la península ibérica ya se casaban entre parientes para conservar el poder. Un hallazgo en Zaragoza revela que la endogamia funcionaba como una herramienta política en plena Edad del Bronce
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El ADN de 24 individuos enterrados en Los Castellets II muestra que dos tercios pertenecían a una misma red familiar. Los matrimonios entre parientes permitían proteger el estatus, la riqueza y la continuidad de los primeros linajes dominantes.