El olfato es uno de los cinco sentidos clásicos reconocidos por la ciencia en el ser humano, junto a la vista, el tacto, el oído y el gusto. El cerebro procesa la información de estos sentidos a través del tálamo, pero existe una excepción con el olfato. Javier Botía , campeón mundial de mentalismo, ha explicado en el pódcast 'La Fórmula del Éxito' con Uri Sabat cómo funciona el olfato. Este sentido va conectado directamente a la zona límbica, la encargada de las emociones, tras la cual llega al hipocampo, lugar donde se almacena la memoria. Es decir, el olfato conecta con las emociones y el subconsciente. Esto explica que un aroma en particular pueda evocarnos recuerdos o sensaciones pasadas con mayor impacto que sentidos como la vista o el oído. El ilusionista explica que podemos utilizar el olfato a nuestro favor. Por ejemplo, para estudiar recomienda utilizar un olor agradable como menta o romero en la mesa de estudio: «Cuando llega el momento del examen pones ese mismo olor y tu mente se acaba de retrotraer al momento de estudio. Automáticamente tus conocimientos se van a activar de una forma más directa». Javier Botía también advierte de cómo nos pueden manipular con el olor en los negocios para incentivar el comercio. «En las tiendas ponen un olor dulzón, a vainilla dulce, porque activa la venta», afirma. Incluso se emplea en ámbitos de mayor alcance, como la política: «Un amigo que trabaja en altas estancias militares en negociaciones de gobiernos y cuando ve que van a cerrar un trato los políticos importante dice que hay olor a vainilla dulce en la sala. Manipulan hasta ese punto porque este te predispone a cerrar el trato, el olor a vainilla dulce es de los que más vende». El escritor también recomienda utilizar el olfato a su favor a los empresarios, evitando aromas neutros en las reuniones cuando se busca mantener el control. « Tiene que estar tu olor para que el que venga sienta que está en tu casa. Si tú usas una colonia determinada, ese es el perfume que tiene que haber en tu despacho y en la sala de juntas. Para que el resto de los accionistas sepan que es tu territorio», concluye.