El militar de la Armada que la OTAN apartó de sus funciones en la vigilancia de la flota fantasma rusa pasó el preceptivo filtro de seguridad del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y al menos dos evaluaciones internas de la Alianza, explican fuentes militares españolas. Y, si bien no ocultó a sus compañeros su relación con una mujer de origen ruso, tampoco lo declaró al mando como un detalle que afectara a su perfil. Seguir leyendo....