Balance de Madring: atracción por lo distinto, éxito de público y tedio en la carrera

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Con la misma velocidad que se deslizan los bólidos en la pista, las escuderías desmontan sus castillos de hospitalidad, recogen piezas de los talleres y empaquetan su vida útil en camiones que deberían seguir moviéndose por Europa. Pero ya no hay más carreras en el Viejo Continente este año y los 'motorhome' regresan a sus fábricas, la mayoría en Inglaterra cerca de la pista de Silverstone. Las despedidas son fugaces, hasta luego o un simple movimiento de cabeza. Así se cierra el fin de semana que ha devuelto a Madrid a la Fórmula 1. Madring ha sido un éxito, ha conquistado al público, los pilotos y los equipos, aunque la carrera del domingo fue aburrida y no cumplió la expectativa de un gran premio distinto y lleno de magnetismo. Las gentes de la F1 viven en un permanente 'Gran Hermano' alrededor del mundo. Se encuentran en 24 fines de semana al año, cuatro días a la semana en cualquier lugar, Japón, México o Azerbaiyán, la próxima cita. Cada vez que algún elemento rompe la rutina de una convivencia que se vuelve mecánica a veces, el 'paddock' lo celebra. Madring ha supuesto una ruptura total con el hábito de la Fórmula 1. Siempre hay más alicientes en el enigma de lo nuevo que en la repetición del placer conocido. El gran premio de Madrid estrenó una propuesta seductora en lo estructural, unas instalaciones gigantescas que proporcionan aire, espacio para la movilidad y un par de detalles singulares. Ninguna capital de cinco millones de habitantes alberga un circuito semiurbano en sus entrañas, al que se pueda acceder en metro. Se tardan diez minutos desde el centro de la ciudad en transporte público y eso ha incentivado la movilidad, la afluencia de público y la ausencia de los habituales tapones de tráfico que se generan en tantos circuitos: Silverstone (Inglaterra), Spa (Bélgica), Monza (Italia) o incluso en su mejor época de venta de entradas, Montmeló en Barcelona. Madring contó con un activo insospechado para el resto del personal de la F1: las instalaciones de Ifema. Fue una verdadera sorpresa la ubicación de los camiones oficina junto a los boxes en una nave techada. Ferrari, McLaren, Aston Martin y demás en los espacios donde se celebran las ferias de turismo o construcción en Madrid. Una sala de prensa de nivel mundial, cómoda, amplia y con las condiciones adecuadas para el trabajo de los cientos de periodistas y fotógrafos acreditados. Terrazas en las avenidas para incorporar el famoso tardeo madrileño, pistas de pádel, una noria, atracciones permanentes, actuaciones musicales entre sesiones de coches. Todo ese carrusel de novedades que no suelen proliferar en los circuitos permanentes convirtieron a Madring en punto de diversión. «Me ha encantado lo que he visto», aseguró el piloto mexicano de cadillac Checo Pérez. «Para ser la primera vez, lo han bordado», aseguró Carlos Sainz. «Ha sido divertido», enjuició Pierre Gasly. «Es un circuito con personalidad», analizó Kimi Antonelli, el vencedor en Ifema y líder del Mundial. Durante la retransmisión por televisión del gran premio se apreció que el circuito no estaba lleno, según las tomas aéreas. La organización insistió en que se habían vendido todos los billetes y que la cifra de asistentes en tres días rebasó las 350.000 personas. Otra cuestión fue la carrera del domingo , aburrida y por debajo de las expectativas. Sin banderas rojas, coches de seguridad o golpes contra el muro que alterasen la estrategia de los equipos, el gran premio quedó rebajado. No había opción de adelantamientos. «A una vuelta se disfruta muchísimo, pero para la carrera hay que darle una vuelta», indicó Carlos Sainz, el embajador del circuito. Nico Rosberg, el campeón del mundo en 2016 que se retiró esa misma semana de la F1, señaló un culpable. «Carlos Sainz era el embajador, así que tenemos que criticar a Sainz». La dirección de la carrera ha tomado nota de esa carencia y se muestra partidaria de hacer cambios en el trazado después de analizar con la Federación Internacional (FIA) esas limitaciones para adelantar. Existe la posibilidad de eliminar la chicane de la curva 5 y estirar la recta hasta el puente sobre la M11. «Tenemos que ver con la FIA qué se puede hacer -valoró Fernando Alonso-. Algo en las curvas cinco y seis, pero existe la limitación porque vamos por debajo de una autopista y hay un puente. Así que será complicado. Pero están abiertos a escuchar nuestros comentarios. No sé si la carrera fue divertida, pero creo que no fue emocionante». Más rudo fue el cuatro veces campeón mundial Max Verstappen. «En las curvas no se podía adelantar. En cuanto a las zonas de frenada, tienen que aprender que no es necesario girar el volante y a su vez frenar. Eso no permite adelantar. El diseño del circuito podría mejorarse. Las aportaciones de los pilotos sobre el diseño de los circuitos pueden ser de gran ayuda en el futuro, deberían escucharnos antes de construir. Si me das el plano del circuito, yo me encargo de arreglarlo«. Lo normal es que el gran premio de Madrid siga en el calendario de la F1 en 2027 en fechas similares a las actuales, como cierre de la temporada en Europa. El año próximo se espera que no coincida con el final de la Vuelta a España, que de manera excepcional por la celebración de un Super Mundial de ciclismo en agosto, se disputará del 4 al 26 de septiembre.