Hay derrotas que contienen una verdad mucho más profunda que la más rotunda de las victorias. Hace un par de meses atrás, Francisco Javier Giráldez se calzó las zapatillas con una obsesión que le quemaba en el pecho: recorre r 200 kilómetros a pie , ida y vuelta entre Puente Genil y Córdoba. No era un capricho atlético, era una manda de gratitud. Quería plantarse ante las puertas del Centro de Rehabilitación Peniel, en Santa María de Trassierra, para mirar a los ojos al equipo humano que, catorce años atrás, le tendieron la mano cuando su vida era un laberinto destruido por la drogodependencia . Quería dar las gracias con el sudor de sus kilómetros, pero el calor extremo se... Ver Más