Enrique Longueira, piloto de aviones contra incendios: «El miedo hay que tenerlo porque te mantiene alerta y te mantiene vivo»

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Enrique Longueira habla del miedo en su trabajo frente al fuego. A los mandos, esa sensación puede ayudarle a conservar la atención sobre el peligro. Gestionarla forma parte del oficio.Acercar un avión cargado de agua a un incendio exige decidir antes de soltar la carga. La preparación incluye conocer las condiciones meteorológicas y los límites de la aeronave: la operación debe poder realizarse con seguridad.También la manera de repartir el líquido importa. La cantidad que sale del depósito y la superficie sobre la que se distribuye determinan el trabajo del sistema de descarga. Llevar agua hasta el fuego es solo una parte de una tarea que exige controlar dónde y cómo se deposita.Decidir antes de acercarseEn Radio Benidorm SER, en una entrevista publicada el 7 de julio de 2026, Longueira explicó que renuncia a una operación si no la ve segura. El piloto, que vuela un Air Tractor AT-802, conserva la última decisión sobre la maniobra, como corresponde a su responsabilidad a los mandos.Esa responsabilidad está recogida en el Real Decreto 750/2014, que regula estas actividades en España. La norma atribuye al piloto al mando la decisión de iniciar, continuar, finalizar o desviar el vuelo. También exige conocer la información meteorológica disponible y establece condiciones para preparar alternativas. Son comprobaciones anteriores a decidir si la operación puede seguir adelante.La empresa también tiene obligaciones. Debe identificar los peligros de su actividad, evaluar los riesgos y comprobar si las medidas para reducirlos funcionan. Además, ha de mantener personal preparado para sus funciones. La seguridad incluye así decisiones tomadas fuera de la cabina, desde la organización de la operación hasta la formación de quienes participan.El estado de la tripulación pone otro límite. Quien padece o sospecha que padece una fatiga incompatible con sus funciones no debe asumirlas. La urgencia del servicio convive con la necesidad de estar en condiciones de volar.Dosificar la carga y volver a tierraLa tecnología ayuda en una parte de ese trabajo. Air Tractor describe para el AT-802F un sistema llamado FRDS Gen III, cuyas compuertas regula un ordenador. El aviador selecciona la cantidad y la cobertura que necesita, además de la velocidad respecto al suelo. Es un ejemplo de computación aplicada a aeronaves que permite automatizar la dosificación durante la pasada.Al activar la descarga, el sistema ajusta la apertura teniendo en cuenta la carga que queda y las condiciones de movimiento del avión. El objetivo es mantener una distribución uniforme del líquido. La automatización actúa sobre ese mecanismo concreto; la trayectoria sigue requiriendo el control del aviador. El fabricante ofrece esta generación para sustituir sistemas anteriores.Después llega la reposición. El Ministerio para la Transición Ecológica explica que los aviones de carga en tierra necesitan regresar a un aeródromo o aeropuerto para llenar el depósito. La distancia hasta la localización del fuego forma parte de ese circuito. Una configuración anfibia permite cargar en el agua, pero no todos los aparatos utilizan ese procedimiento.La finalidad de estas pasadas alcanza al personal que trabaja abajo. Reducir la intensidad del fuego puede facilitar que los equipos terrestres se acerquen y continúen la extinción. Una descarga termina cuando el avión se aleja, mientras en el monte sigue el trabajo que permite completar la intervención.