Racionamiento de energía. Foto: Pexels / Pok RieEl fantasma de un posible racionamiento energético viene acechando a Colombia de un tiempo para acá por cuenta del déficit de energía en firme. Las estimaciones sugieren que la brecha entre la energía segura del sistema y la demanda llegaría a 7,76 % en la vigencia 2026 y 2027.Esas alertas van de la mano con los retrasos registrados en la expansión de la infraestructura. Para hacerse una idea, con corte al 10 de septiembre, habían entrado en operación 1.027 de los 4.475 megavatios esperados para 2026, apenas el 23 % de lo programado.La situación trae de nuevo a colación los recuerdos de la crisis energética de 1992. El también conocido como ‘apagón’, que duró cerca de un año, obligó al país no solo a tomar medidas de racionamiento, sino también a reestructurar por completo el sector eléctrico. Con ese punto de referencia, Lumen Economic Intelligence analizó cuál sería el costo de que el territorio nacional volviese a adoptar una medida de este tipo. De acuerdo con la firma, los cálculos apuntan a que un racionamiento eléctrico de profundidad y duración comparables al de hace 34 años tendría un costo económico de $30,7 billones, equivalente al 1,6 % del PIB.La cifra contempla la energía no suministrada con los costos de racionamiento que utiliza la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), e incluye tanto la producción que se deja de generar como la pérdida de bienestar de los hogares. Destacado: Colombia alista tres subastas de energía para reforzar estabilidad del sistema: fechas estimadas y planesLos tres escenariosSin embargo, el ejercicio no se quedó ahí. El análisis de Lumen toma como referencia tres posibles escenarios a partir de la temporada seca 2026-2027 con distintas proporciones de demanda no atendida y duraciones.El primero, el más leve, estima un impacto económico cercano a los $1,2 billones, mientras que el más moderado escala esa cifra a los $8 billones. Por otro lado, el más severo, y el de mayor costo, estima que la pérdida de empleos podría llegar a 210.000 y hasta 480.000 personas adicionales podrían caer en la pobreza monetaria. A eso se suma que la interrupción del suministro afectaría la capacidad de las empresas para producir y sostener sus puestos de trabajo, con consecuencias directas sobre los ingresos y las condiciones de vida de los hogares.Ante ese panorama, Lumen Economic Intelligence plantea actuar desde ahora para asegurar la disponibilidad de generación térmica durante la temporada seca. Esto a través de la garantización del suministro de gas y de combustibles líquidos, la realización de los mantenimientos necesarios y el aseguramiento de liquidez para que las plantas puedan sostener su operación. La firma también recomienda anticipar la gestión de la demanda mediante incentivos al ahorro y campañas concentradas en las horas de mayor exigencia para el sistema.“Estas medidas deben acompañarse de reglas estables que den previsibilidad a la inversión. Agilizar las licencias, las consultas y las obras de transmisión permitiría que los proyectos de generación entren oportunamente y que su energía llegue a los consumidores”, resaltó la entidad. Destacado: Arrancan estudios para construir Puerto Nuevo: iniciativa para importar gas desde el Magdalena