La última revelación de Charles Spencer sobre la boda de Lady Di con Carlos de Inglaterra: «Quiso romper su compromiso»

Wait 5 sec.

Así lo asegura su hermano: Diana de Gales no quería casarse con Carlos de Inglaterra. Esta es la nueva revelación que ha realizado Charles Spencer en 'El canto del cisne: Diana, mi hermana', el libro de memorias que ha escrito y que tiene escandalizado al Reino Unido. Es ahí donde se cuenta que fue el padre de la princesa quien la obligó a pasar por el altar en 1981 a pesar del rechazo inicial de la joven tras enterarse del affaire de su futuro esposa con Camila Parker Bowles. El adelanto en exclusiva del primer capítulo del libro de Charles Spencer lo publica 'Daily Mail' y tiene en shock a todo un país al desmontar por completo el mito de lo que en su día fue la calificado con superlativo epíteto de «boda del siglo». Es aquí donde se expone, según la versión del hermano, el drama de una joven de apenas 20 años antes de dar el 'sí, quiero' a alguien que no la quería, como era el entonces Príncipe Carlos. Eran tiempos en los que la monarquía británica era llevada con mano firme por la Reina Isabel y donde la Familia Real era un extraño conglomerado de intrigas que resultaba asfixiante para la joven Spencer. Ella tenía la intuición de que el matrimonio con el heredero no saldría bien. Que no sería feliz. Lo que no podía sospechar es que el destino sería todavía más trágico para ella. En su libro, el conde Spencer habla sobre la desolación de su hermana e introduce nuevos detalles reveladores sobre los días previos a subir al altar. La razón no sería otra que el affaire que su prometido mantenía con su actual esposa, Camila Parker Bowles, y que ella acabió conociendo antes de dar el ‹sí, quiero'. Charles Spencer habla en su libro de un momento que para él provocó una enorme confusión sobre su significado. Se veía a Diana de Gales llorando en el aeropuerto mientras despedía al Príncipe Carlos, quien estaba a punto de embarcarse en una gira oficial. Pero esas lágrimas jamás respondieron al desconsuelo dee una mujer que ama a su marido. «Los periódicos de la época se deleitaban con lo que consideraban la tristeza de una Diana de Gales enamorada e inocente al separarse de su prometido. La verdad era muy diferente», revela ahora el hermano de la princesa. «Diana estaba completamente perdida tras haber encontrado una pulsera que el príncipe Carlos le había comprado a Camilla», indica. En el castillo de Windsor, durante la multitudinaria fiesta con 650 invitados con motivo del 21º cumpleaños del Príncipe Andrés, Diana de Gales esperaba ansiosa reencontrarse con su prometido, recién aterrizado de Nueva York. Pero este la ignoró con una frialdad glacial. «Él no había mostrado prácticamente ningún interés en ella, y ella, profundamente herida, confundida y cada vez más preocupada, bailó con otros, incluyéndome a mí», recuerda Charles Spencer. A la mañana siguiente, Diana de Gales acudió a su padre, John Spencer, con una decisión firme: romper el compromiso. La respuesta de su progenitor fue la negativa más rotunda. «Quizás había pasado demasiados años sometido y al servicio de la Reina como para anteponer su deber como padre», cuenta ahora Charles Spencer en un libro que ya se contempla como el mayor ajuste de cuentas con la Familia Real jamás escrito. Fue en aquel 29 de julio de 1981 cuando Lady Di se dirigió a la catedral de San Pablo de Londres completamente convencida de que su futuro marido entraba en la iglesia «con el corazón en otra parte». Aquella boda, según afirma el hermano de la princesa, solo fue una farsa y el comienzo verdadero de una notable infelicidad en Palacio.