La escalada del precio del diésel está poniendo a prueba el escudo fiscal desplegado por el Gobierno para contener el impacto de la crisis energética. El gasóleo acumula un encarecimiento superior al 30% respecto al verano pasado y su cotización continúa en niveles elevados pese a que desde el 1 de septiembre disfruta de una rebaja fiscal de 20 céntimos por litro, cuatro veces superior a la aplicada a la gasolina que es de cinco céntimos por litro.Seguir leyendo....