El acelerado avance de la inteligencia artificial (IA) plantea cada vez más retos para los reguladores. El pasado fin de semana, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, propuso ralentizar el desarrollo de los modelos de frontera por temor a un descontrol. Su controvertida petición respondía al descubrimiento de varios incidentes de ciberseguridad en los que cientos de agentes de IA se coordinaron de forma autónoma no solo para atacar a otra empresa, sino para tratar de ocultar lo que habían hecho.Seguir leyendo....