Ver nacer un planeta era casi imposible hasta que apareció un punto de luz dentro de un anillo de polvo a 437 años luz. WISPIT 2b sigue tragando gas mientras abre su propia brecha y ahora sabemos que otro mundo está creciendo junto a él
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WISPIT 2b tiene apenas unos cinco millones de años y todavía está acumulando materia. Su imagen permite observar cómo un gigante gaseoso transforma el disco donde nació mientras otro planeta crece más cerca de su estrella.