Hace casi 600 millones de años, nuestro linaje pudo pasar por una etapa digna de un cíclope: un pequeño animal con un único ojo sobre la cabeza. Ese extraño desvío evolutivo habría terminado dando origen a los dos ojos con los que hoy vemos el mundo

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Un nuevo estudio reconstruye un capítulo inesperado de nuestra evolución: los ojos de los vertebrados podrían descender de un antiguo órgano visual central que sobrevivió cuando nuestros antepasados perdieron sus ojos laterales.