El codirector del Banco de la República, Mauricio Villamizar. Foto: BanRep.Luego de las presiones de las que fue objeto el Banco de la República para reducir las tasas de interés y acelerar la reactivación económica, el codirector Mauricio Villamizar advirtió que la política monetaria no se puede mover de manera rápida o abrupta sin generar costos severos en la economía. En el pódcast de ANIF, en alianza con Caracol Ditu, Villamizar fue enfático en que apresurar los movimientos de los tipos de interés atentaría contra el objetivo fundamental del emisor, que es mantener al país en una senda de crecimiento lo más alta y sostenible posible a largo plazo. De hecho, insistió en que, para lograr esta sostenibilidad, la estabilidad de precios resulta un prerrequisito indispensable, ya que la inflación actúa como un impuesto regresivo y una penalidad directa al crecimiento futuro del país.En su conversación con José Ignacio López, presidente de ANIF, Villamizar enfatizó que Colombia enfrenta una restricción macroeconómica en la que resulta imposible combinar cuatro factores simultáneamente: una política fiscal altamente procíclica, ajustes del salario mínimo muy por encima de la productividad, una inflación baja y tasas de interés reducidas.Frente a esta coyuntura, el codirector fue categórico al señalar que «alguna tiene que ceder», siendo la política monetaria la que ha tenido que asumir la mayor parte de la carga mediante la fijación de tipos de interés más altos. Así mismo, resaltó la importancia de la autonomía constitucional del Banco de la República, explicando que las decisiones monetarias se evalúan en horizontes de 10, 20 o 50 años, marcando una distancia frente a los periodos presidenciales y las urgencias de corto plazo de los gobiernos.Obstáculos para controlar la inflación y reducir las tasasAl explicar por qué a Colombia le ha resultado tan difícil alcanzar la meta de inflación del 3 % durante los últimos siete años, el codirector Villamizar reconoció que acumular un largo periodo de incumplimiento perjudica la credibilidad del Banco de la República, su activo institucional más valioso.“Yo no creo que lo hemos perdido, pero sí hay un sacrificio de la credibilidad”, señaló al respecto.A diferencia de otros países de la región que han logrado converger con mayor rapidez a sus metas, el caso colombiano se diferencia por un deterioro fiscal más acentuado, que ha elevado las primas de riesgo país y por incrementos persistentes en el salario mínimo por encima de los niveles medidos de productividad, de acuerdo con el economista.“Hasta hace muy poco estábamos en un riesgo fiscal bastante deteriorado comparado con países como Turquía; ya hace rato estamos muy por arriba de Brasil y por el resto de los países en la región en términos de riesgo y eso tiene que ver con la sostenibilidad fiscal”, dijo en la entrevista.También indicó que el desbalance de las cuentas públicas incide directamente en el margen de maniobra del emisor al elevar la denominada tasa neutral real. Como consecuencia de esta presión fiscal, para lograr una postura contractiva efectiva del 3 %, el Banco de la República se ha visto obligado a fijar una tasa de política monetaria en el 12 %.El vocero detalló que, en un escenario hipotético con menor riesgo fiscal y expectativas de inflación adecuadamente ancladas, esa misma postura contractiva del 3 % se habría alcanzado con una tasa de política de solo el 8 %, otorgando un espacio sustancialmente más amplio para acompañar la actividad económica sin arriesgar la estabilidad de precios.“Tendríamos un espacio mucho más grande para hacer lo mismo, pero con mucho menos. Hasta que Colombia no logre tener, por lo menos, una senda de ajuste fiscal creíble, probablemente el Banco de la República y otras tasas del mercado van a estar en niveles altos”, sentencióDe hecho, al abordar las decisiones recientes de la Junta Directiva de mantener la tasa inalterada en el 12 % y poner en marcha un programa de acumulación de reservas internacionales, Villamizar reiteró que la entidad reconoce los riesgos de realizar ajustes demasiado abruptos. El BanRep le apuesta a una transición suave en la producción, protegiendo la actividad económica mientras encausa la inflación hacia su meta constitucional para asegurar una mayor capacidad de crecimiento a largo plazo, de acuerdo con lo revelado por el vocero.Finalmente, el codirector aclaró que la intervención en el mercado cambiario no persigue una tasa de cambio específica, sino que responde exclusivamente a criterios de cautela e indicadores de suficiencia de reservas internacionales.“Normalmente las intervenciones cambiarias desde hace más de 15 años se hacen porque hay un deterioro total en los mercados, como en la pandemia, o porque las reservas internacionales están en un nivel que merece algún tipo de cautela. Esa última es la razón por la cual estamos interviniendo, no es por la apreciación, ese es un efecto secundario. Hay unos indicadores de suficiencia de reservas que siguen estando óptimos, pero en una senda bajista y si siguieran así estaríamos en unos niveles no tan deseados”, contó.—