El megaproyecto de Uarzazate comenzó a operar en 2016 y hoy suma 580 MW entre energía solar térmica y fotovoltaica. Su imagen más espectacular es una torre de 250 metros rodeada de miles de espejos capaces de almacenar el calor del desierto en sales fundidas y seguir generando electricidad durante horas después del anochecer.