Pau Garcia-Milà, cofundador de Founderz, sobre la IA y el futuro del empleo: «La veremos como la solución, no como la culpable»

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Cuando una herramienta puede redactar un documento o resolver parte de una tarea, la pregunta sobre el empleo aparece enseguida. Para quien teme perder su puesto, la velocidad de la mejora tecnológica tiene una consecuencia personal. Pau Garcia-Milà propone mirar también cómo juzgarán ese cambio las generaciones siguientes.El cofundador de Founderz cree que la inteligencia artificial acabará percibiéndose como una solución, incluso aunque su llegada se asocie a pérdidas de trabajo cercanas. Es una previsión sobre la relación futura con la tecnología, no una garantía de que cada trabajador vaya a salir beneficiado ni un calendario de creación de empleo.Su argumento obliga a separar cuestiones que suelen aparecer mezcladas. Un programa puede asumir parte de una tarea sin que desaparezcan todas las funciones de quien la realizaba. El resultado dependerá de cómo se reorganice el trabajo restante, qué decisiones conserve la empresa y qué conocimientos necesiten sus empleados.Una previsión a largo plazo«La veremos como la solución, no como la culpable», sostiene Garcia-Milà en la cita que Shakers destaca por escrito de su entrevista, publicada en YouTube el 29 de enero de 2026. El emprendedor sitúa ese cambio de percepción dentro de dos generaciones. Su pronóstico aporta una lectura optimista del cambio laboral, cuya comprobación requerirá mucho más que medir la rapidez de un modelo.La automatización se mide mejor al observar las tareas de una ocupación. Redactar un primer texto, comprobar sus datos y decidir qué comunicar son operaciones distintas, aunque formen parte del mismo encargo. La discusión sobre contrataciones humanas exige distinguir qué parte puede asumir el programa y qué decisiones quedan pendientes después de utilizarlo.Los indicadores de exposición ayudan a precisar el problema. La Organización Internacional del Trabajo y el instituto polaco NASK calcularon en mayo de 2025 que uno de cada cuatro trabajadores del mundo estaba en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. La medida identifica tareas que la tecnología podría afectar; no cuenta despidos ya producidos.El estudio consideraba más probable la modificación de los puestos que su sustitución completa, porque muchas ocupaciones conservan tareas que requieren intervención humana. Esa distinción es relevante ante los problemas de productividad. Generar más contenido y terminar un trabajo útil son resultados distintos cuando alguien debe revisar, corregir o decidir qué hacer con la salida del sistema.Qué están contando las empresasUna encuesta de la OCDE realizada a finales de 2024 a más de 5.000 pymes de siete países ofrece otra medida. Entre las empresas que utilizaban IA generativa, el 65 % declaraba una mejora del rendimiento de sus empleados. El informe, publicado en noviembre de 2025, recoge la experiencia declarada por esas empresas, no una prueba de que cualquier negocio obtenga el mismo resultado.El 83 % indicaba que la tecnología no había cambiado sus necesidades globales de personal; el 9 % señalaba una reducción y el 6 %, un aumento. España no formaba parte de la muestra. Estos datos permiten observar respuestas empresariales que todavía son diferentes, sin trasladar los porcentajes al mercado español ni convertirlos en un pronóstico para todas las profesiones.En abril de 2026, la OIT volvió sobre los límites de las estimaciones: la exposición técnica debe contrastarse con contratación, salarios y transiciones laborales reales. Las limitaciones de la IA y la confianza en sus respuestas también condicionan el uso. Medir una capacidad del programa no basta para anticipar la decisión de una empresa sobre su plantilla.La previsión de Garcia-Milà apunta a un horizonte generacional. Quien trabaja durante la transición necesita resolver cuestiones más próximas: aprender nuevas herramientas, conservar ingresos y saber qué tareas siguen bajo su responsabilidad. La aceptación de la tecnología dependerá también de lo que ocurra entre ambos momentos.