En 1973, Apollo acababa de llevarnos a la Luna y 13 ingenieros hicieron las cuentas para viajar a otra estrella: la respuesta fue un monstruo de 54.000 toneladas con 250 explosiones de fusión por segundo
En 1973, el programa Apollo acababa de terminar. La humanidad había conseguido llevar personas hasta la Luna, pero todavía no habíamos visitado de cerca Júpiter y nuestras sondas apenas comenzaban a internarse en el sistema solar exterior.